lunes , agosto 20 2018
Noticias Destacadas
Inicio / Internacionales / Europa / Alemania exige nueva ley de migración para mano de obra
Alemania exige nueva ley de migración para mano de obra

Alemania exige nueva ley de migración para mano de obra

El país germano requiere de 500 mil trabajadores extranjeros, provenientes de países no comunitarios cada año o podría enfrentar una crisis económica sin precedentes en los próximos 50 años, según estadísticas e informes científicos

La estabilidad laboral y el sistema de bienestar social son elementos importantes para la no desaceleración de la economía alemana, por ello se requiere la llegada anual de 500 mil trabajadores extranjeros provenientes de los socios comunitarios, que no tienen problema de visa y permiso de trabajo.

Un estudio elaborado por la Fundación Bertelsmann, la cual fue dada a conocer hace un mes, llegó a la conclusión que la población laboral en Alemania, que constituye 43 millones de personas, caería a 29 millones en 2050, lo que representaría un retroceso de 39%.

El problema no es nuevo y ya había sido analizado hace 15 años por una comisión especial del Parlamento federal, creada para elaborar una ley de inmigración en el país que entró en vigor el 1 de enero de 2005.

“La única posibilidad para evitar un colapso es abrir las puertas a la llegada de más de medio millón de trabajadores extranjeros”, señala el estudio.

La economía corroboró que el problema tenía su origen en los niños que han nacido en los últimos 40 años. Los métodos anticonceptivos y un sistema poco amigable con las madres con hijos pequeños crearon un conflicto que sólo puede ser solucionado con la llegada de mano de obra extranjera.

La discusión parlamentaria duró cuatro años y el acuerdo final no dejó contento a nadie. Para evitar contrariar el electorado germano, que en aquella época era adverso a la llegada de trabajadores extranjeros al país.

La ley abrió las puertas a los extranjeros con diplomas universitarios, siempre y cuando exhibieran un contrato de trabajo que les garantizará un ingreso bruto anual de 82 mil euros.

Actualmente se exigen 48 mil 400 euros anuales. La ley también benefició a los empresarios autónomos que podían obtener un permiso de residencia y trabajo bajo la condición de invertir un millón de euros y crear diez plazas, pero que cerró las puertas a la mano de obra no calificada.

En los últimos diez años, el mercado laboral de Alemania se lucro con la llegada de inmigrantes de países miembros de la Unión Europea, pero la inmigración comunitaria no es suficiente para asegurar la buena marcha de la máquina germana.

“Alemania necesita la llegada anual de entre 276 mil y 491 mil trabajadores de países no comunitarios, es decir quienes no integran la Unión Europea hasta 2050”, señala el informe pronosticado por la Fundación Bertelsmann, que pidió una nueva ley de inmigración para abrir las puertas del país a una mano de obra no calificada que necesita con urgencia, tal como ocurrió a mediados de los cincuenta del siglo pasado.

Alemania había necesitado tan sólo diez años para reconstruir el país de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial. Cuando la tarea estuvo echa, el país se enfrentó a una situación inédita: no había mano de obra suficiente, una realidad que le convenció para abrir sus fronteras a los trabajadores extranjeros que fueron bautizados de forma indirecta como Gastarbeiter “trabajadores huéspedes”.

La idea era que los trabajadores huéspedes regresarán a sus respectivos países después de cinco años, pero la industria se negó a despedir a sus trabajadores para reemplazarlos por mano de obra sin experiencia entonces como efecto, la mayoría se quedó, pero la nación cerró sus fronteras en 1973.

Cuando Helmut Kohl llegó a la Cancillería en un lejano de 1982, proclamó que Alemania no era un país de inmigrantes e intentó sin éxito repatriar a decenas de miles de trabajadores turcos, yugoslavos, portugueses y españoles.

Desde entonces Alemania se convirtió en una fortaleza inexpugnable para la inmigración hasta que la baja tasa de natalidad convenció a la familia política del país de que era necesario volver a abrir sus fronteras para asegurar el funcionamiento de la máquina.

La fortaleza económica de Alemania convirtió al país en los últimos años en un atractivo para inmigrantes provenientes de los países del sur de Europa, que aún siguen padeciendo los efectos de la crisis financiera mundial.

Inclusive, trabajadores de Bulgaria, Polonia y Hungría buscan un futuro mejor en el paraíso laboral germano donde dos estados federados Baviera y Baden Wurtemberg están en vías de alcanzar el pleno empleo.

“Para contrarrestar el envejecimiento en el mercado laboral e impedir el colapso del sistema social es necesario incrementar la llegada de inmigrantes de terceros países”, expresó Michael Huther, presidente del Instituto de Economía de Colonia.

Mientras los políticos discuten una ves más la posibilidad de modificar la ley que regula la inmigración, la canciller Angela Merkel se atrevió a romper, la semana pasada, expresando que “Alemania es, de hecho, un país de inmigrantes”, expresó Merkel en el marco de un foro con ciudadanos, al defender la llegada de personas provenientes de África. “Necesitamos una mejor cultura para recibirlos y su presencia nos puede enriquecer”, agregó.

Actualmente, Alemania tiene una tasa de desempleo de tan solo 6.3%, un PBI que volverá a crecer en torno a un 2% en 2015, y con una mayoría de la población que admite sentirse satisfecha de los logros sociales y materiales alcanzados en los últimos años.

Por: Gabriel Correa Vilchez.

Acerca de Jorge Castaneda