miércoles , diciembre 12 2018
Noticias Destacadas
Inicio / Reportajes / Entrevistas / Arepas benditas
Arepas benditas

Arepas benditas

Algunos ciudadanos se preocupan por la “masiva” llegada de venezolanos a nuestro país, pero la perspectiva no se refleja en las estadísticas

Nota_Arepas benditas_2_150917

Según el reconocido diario The New York Times, hasta el momento han salido 150 mil venezolanos de su país solo el año pasado debido a la inseguridad, la economía, la escases de alimentos, entre otros aspectos que han hecho casi imposible vivir en el país dirigido por Nicolás Maduro y que recibió casi como herencia del también dictador Hugo Chávez.

El Perú es uno de los países que más les ha abierto las puertas, como dice Alfonso Castillo, un joven caraqueño de 24 años. Él es uno de los 9,345 venezolanos que han ingresado a nuestras tierras solo en lo que va del año.

Gracias a las influencias que tienen sus padres en el gobierno venezolano, pudo salir del país luego de quedar preso tres meses por protestar junto a muchos otros jóvenes en las calles de Caracas. “Como diría mi General Bolívar, si el régimen dictatorial usa la fuerza, tendremos que responder con la fuerza”.

Alfonso cambia de semblante al preguntarle por la anécdota que más recuerda y sin pensarlo mucho dice “la muerte de mis compañeros. Geraldine Moreno. 21 años. Le desfiguraron el rostro a punta de perdigonazos”. Su mirada queda fija en el suelo. Lo que más le duele, dice, es ver a venezolanos contra venezolanos enfrentándose. Considera que el chavista es una persona llena de odio y que sus gobernantes son delincuentes y tiranos.

En Lima, Alfonso trabaja en una clínica dental y en sus tiempos libres, recorre las calles del Centro Histórico de Lima vendiendo arepas que él mismo prepara. Las arepas son una de las tantas comidas criollas que tienen en el país llanero y que se han vuelto muy populares en el paladar limeño.

Necesitamos formalizarnos todos

En el Perú, 7 de cada 10 trabajadores son informales. A esta cifra se le suma que solo el 30% de venezolanos que han ingresado al país tienen el permiso temporal de trabajo, lo que se necesita, dice Javier Francisco Contreras, periodista especializado en economía, “es que el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, junto a otras entidades, delinien políticas para que los hermanos venezolanos, a quienes hemos abierto las puertas, trabajen bien en nuestro país”.

“Se acercan épocas fuertes para el sector comercio, la campaña del día de la madre, donde hay mucha venta, luego viene el día del padre, e inmediatamente después, fiestas patrias, que son fechas fuertes para ese sector, entonces, va a haber mucha demanda de mano de obra barata. Lo que se podría hacer es diversificar, que no todos entren a este sector”, recomienda el Contreras.

Efectivamente, como señala el especialista, muchos de los venezolanos que ahora residen en nuestro país tienen una especialidad, como es el caso de Robert, de 42 años y diseñador gráfico de profesión. Él llegó a Lima aproximadamente hace 8 meses junto a uno de sus hijos. “En Venezuela había trabajo, pero cuando se agravó la situación, muchos profesionales independientes nos vimos afectados y tuvimos la necesidad de dejar nuestra tierra y buscar nuevos horizontes”.

Robert, a comparación de muchos de sus compatriotas, ha logrado traer a toda su familia. Luego de trabajar mucho, trajo a su esposa y a su otro hijo. “Tuve que vender algunas cosas para poder salir de allá y llegué con una mano adelante y la otra atrás y bueno, me han ayudado mucho, me han recibido con los brazos abiertos. Lo poco que logramos juntar lo enviamos”. Nos cuenta.

Robert cruza el histórico puente La Alameda hacia el Rímac junto a su amigo Jose Luis ofreciendo donas bañadas en chocolate. Jose Luis llegó un mes después que Rober. Él es músico de profesión e instructor de artes marciales. Una de las pequeñas alegrías que ha podido tener es reunirse con su grupo de música y tener algunas presentaciones. Le entusiasma que algunas personas se han interesado en su sonido, guardando con ansias la posibilidad de que se pueda concretar alguna propuesta.

¿Qué es el PTP?

Nota_Arepas benditas_1_150917

El PTP, permiso temporal de permanencia, es una figura jurídica creada por el actual gobierno y emitido por la Superintendencia Nacional de Migraciones, que permite acreditar la situación migratoria regular en el país, exclusivamente de ciudadanos venezolanos hayan entrado hasta antes del 2 de febrero del presente año por el plazo de un año prorrogable.

Con la entrada en vigencia de la Ley de Migraciones, la persona beneficiaria del PTP deberá optar por uno de los supuestos que se determinen en dicho dispositivo legal para establecer su situación migratoria regular, antes del vencimiento del permiso otorgado.

Con este permiso, los ciudadanos beneficiados podrán realizar actividades económicas remuneradas, en el marco de la legislación peruana, así como pagar impuestos como lo hacen los ciudadanos peruanos, según indica la Superintendencia Nacional de Migraciones.

En el caso de que la solicitud no proceda, el ciudadano deberá abandonar el país en el plazo de 30 días, con la opción de prorrogarse únicamente por 15 días.

Una embajada para el paladar

Viviana y Angel llevan casados 10 años, de los cuales, un año y medio tienen viviendo en nuestro país. El fruto de su matrimonio son sus dos hijos, José de 11 años y Matías, de 7. Como muchos, para salir de Venezuela les costó no solo dejar a su familia, sino también vender algunas de sus propiedades y bienes, pues ellos, tenían la fortuna de contar con una casa de playa, que tuvieron que liquidar a un precio ínfimo, pero que, sumando, les ayudó a escapar de su país.

Con parte del dinero total, lograron abrir una sanguchería en la cuadra 15 de la avenida La Alborada en el Cercado de Lima. Allí ofrecen además de sánguches al estilo venezolano, como enfatizan, las ya populares arepas, bebidas y pepitos, unos emparedados con todo tipo de carne, ensalada y acompañada por una salsa de ajo poco común en nuestro país, pero típico del suyo.

“Yo soy profesor de educación física, me presenté en algunos colegios, pero nunca me llamaron, así que tuve que buscar trabajo en cualquier otra cosa. Entré a un restaurante, pero me explotaban, trabajaba cerca de doce horas al día y me mandaban a hacer más cosas de las que me dijeron en un principio, por eso no duré mucho tiempo y decidí abrir mi propia sanguchería junto a mi esposa”, comenta Angel.

Ricardo Urteaga-Reportero AP.net

Acerca de Mario Polo Vargas