lunes , diciembre 17 2018
Noticias Destacadas
Inicio / Vivir / Medicina Natural / El Boom del Cannabis como medicina natural
El  Boom del Cannabis como medicina natural

El Boom del Cannabis como medicina natural

El cannabis puede aliviar en casos de reuma, epilepsia o esclerosis múltiple. Miles de pacientes podrían beneficiarse. Y  ahora los empresarios  lo ven como una  posibilidad de hacer lucrativos negocios

En Berlín se celebró la primera conferencia  Internacional de Cannabis y no hubieron rastros de hippies  Por el contrario los salones se llenaron de hombres de negocios, de traje y corbata. No se trata de un happening, sino de una conferencia seria, sobre el tema de cómo se podrá ganar dinero en el futuro con cannabis, legalmente. Desde este año, los médicos pueden prescribir hachís y marihuana en Alemania. Y se puede comprar estos productos, con receta, en la farmacia, gracias a una nueva ley.

Hasta ahora, el cultivo de cannabis estaba penado, razón por la cual faltan proveedores y casi no hay empresas que ofrezcan tecnología o insumos. Pero todo esto daría un giro inesperado al dejar de ser  satanizarlo y verlo como una opción medicinal. En la conferencia de Berlín hay un ambiente como el de la época de la fiebre del oro. El Gobierno alemán acaba de fundar una Agencia del Cannabis, que normará y vigilará el cultivo de cannabis con fines medicinales. Mediante una licitación a nivel de la Unión Europea se busca actualmente empresas que puedan cultivarlo y elaborarlo grandes cantidades.

Bajo estrictos requisitos, Las licencias son limitadas y codiciadas Según  Gerorg Wurth. el gerente de la Asociación Alemana de Cannabis No cualquier jardinero aficionado o campesino cumple las condiciones para obtenerlas. Los criterios son muy estrictos, indicó. “El cannabis debe ser despachado con una alta calidad farmacéutica constante, lo cual requiere una extrema estandarización. La concentración de tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD) no debe presentar mayores fluctuaciones. Eso solo pueden lograrlo los expertos”, afirmó.La Agencia quisiera contar con empresas con experiencia en el cultivo de cannabis. Pero, El Gobierno no parece confiar en que emprendedores alemanes puedan entregar la calidad exigida en grandes cantidades.

Por el momento, las necesidades de los aproximadamente 1.000 pacientes que reciben cannabis con una autorización especial, se cubren con importaciones de Holanda. Y aún no está claro cuánto aumentará la demanda cree Dirk Rehan, gerente de una empresa de técnicas para invernaderos .”Entre 500.000 y 1.000 000 de pacientes podrían ser tratados en el futuro con cannabis”, EEUU en ventaja.

Rehan espera que surja un amplio mercado. Pero es posible que las licencias las obtengan principalmente empresas estadounidenses y canadienses, que tienen años de experiencia con el negocio legal del cannabis. El cultivo con fines medicinales está permitido en 28 Estados de EE.UU. Y en otros 8 el consumo es legal, aún sin indicación médica.

En Estados Unidos se vende anualmente cannabis por un monto cercano a los 3.000 millones de dólares. Cerca de un 1 por ciento de la población recibe terapias de este tipo. En Alemania, eso equivaldría a unas 800.000 personas.

Los pacientes pueden consumir el cannabis mediante vaporizadores, en tabletas o en forma líquida. En el futuro saldrán al mercado alemán muchos nuevos medicamentos con esta sustancia. E incluso es posible que se legalice el consumo sin motivos médicos. “Ese sería un mercado enorme; ¿por qué dejarlo en manos de criminales?”, plantea Georg  Wurth.

Polémicamente revolucionaria

El cannabis es un género de planta con flor, formada por varias subespecies. También conocida como marihuana, este arbusto de profundo color verde y fuerte aroma está rodeado de controversia por los principios psicoactivos que contiene. Sin embargo existen muchos otros usos que no se relacionan con el consumo de drogas.

También llamado cáñamo, el cannabis no solo es famoso por sus efectos psicotrópicos. Los tallos y las semillas (cañamones), se usan como materia prima para la producción de aceites, fibras y productos industriales. En nutrición, las semillas están consideradas como una de las fuentes más abundantes de proteínas y aceites esenciales.

Detrás del cultivo

Miles de toneladas de cannabis se producen anualmente (de forma legal) a lo largo y ancho del planeta. Asia es el continente con la mayor producción de cannabis del mundo. Detrás de estos cultivos hay seres humanos que dependen de esta planta como sustento, sin tener relación alguna con el tráfico ilegal.

Uso en construcción

Construir una casa con cáñamo puede sonar raro, pero se utiliza en la construcción como aislante térmico. Gracias a su plasticidad, este material compacto puede cubrir una casa y protegerla del frío e incluso del sonido.

El cannabis como textil

Desde tiempos inmemoriales la fibra del cáñamo ha sido muy solicitada para la confección. Pero no solo eso, su resistencia la convierte en un material perfecto para cuerdas y otros materiales industriales como velas navales, lienzos, papel etc.

Un antídoto para el dolor

A pesar de los diferentes usos del cannabis, el más discutido, sin duda, es el que concierne los compuestos químicos de algunas subespecies. Son llamados los cannabinoides, y en especial uno, el cannabidiol (CBS), tiene importantes aplicaciones terapéuticas como analgésico, antiinflamatorio y relajante muscular.

Una fuente para la ciencia

Esta planta también es objeto de investigación para futuras aplicaciones científicas en medicina. Algunos ejemplos son su uso en los avances de la lucha contra el cáncer, el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y contra trastornos de estrés postraumático.

Símbolo de cambio

Marihuana, mota o faso, son algunos de los nombres de la droga recreativa relacionada con el cannabis. No está legalmente aceptada en la mayoría de las sociedades, aunque existe una corriente emergente para su legalización y su consiguiente descriminalización. Uruguay fue uno de los países pioneros en aceptarlo.

Amsterdam y Uruguay de acuerdo con el uso de Cannabis

A primera vista pareciera que, en materia de política sobre cannabis, Uruguay sigue los pasos de Holanda y sus “coffee shops”. En un análisis más profundo, el humo de las apariencias se disipa.

Según la versión oficial del gobierno holandés, los llamados coffee shops “pueden vender cannabis bajo ciertas y estrictas condiciones”. Los coffee shops, precisan las autoridades, “son establecimientos en los cuales puede ser vendido el cáñamo, pero no se pueden consumir ni vender bebidas alcohólicas.” Todo lo anterior, dicen, es parte de la política de tolerancia vigente desde hace décadas en Holanda. La columna vertebral de dicha política es la presunción de que “las drogas suaves son menos dañinas para la salud que las drogas duras.”

En estos términos, la palabra tolerancia significa que “la venta de drogas suaves en los coffee shops implica un crimen no grave, que el ministerio público no persigue en el caso de estos establecimientos.” Tampoco son penalizados los consumidores en posesión de bajas cantidades de drogas suaves. En el caso del cannabis, esto significa que está tolerado tener hasta 5 gramos de cannabis (marihuana o hachís), o hasta cinco plantas de cáñamo.

“Puertas abiertas”

Las “estrictas condiciones” bajo las cuales el gobierno holandés tolera el funcionamiento de los llamados coffee shops. Éstos, dicen las autoridades, “no deben causar ningún desorden. No está permitida la venta de drogas duras. No está permitido vender cannabis a menores de edad. No está permitido hacer publicidad a las drogas. No está permitida la venta en grandes cantidades (más de 5 gramos) en una sola transacción.”

Originalmente, las autoridades también mantenían la llamada política de “puertas abiertas” para los coffee shops. Esto significaba que cualquiera, sin importar su procedencia, podía acudir a los locales y comprar marihuana, bajo las condiciones antes descritas.El 1 de enero de 2013 entraron en vigor medidas que en teoría acababan con tal política. Se comprobó, según las autoridades, que “se presenta mayor criminalidad en las zonas próximas a los coffee shops que en las demás.” Por ello, la nueva política pretendía desincentivar el consumo de cannabis entre turistas y paseantes, y encapsularlo en consumidores locales. ¿Cómo? Mediante la imposición de la obligatoriedad de demostrar residencia en Holanda, así como la mayoría de edad.

Aplicación parcial

La medida funciona solo en parte. Se deja a discreción de la municipalidad la aplicación práctica de estas disposiciones, con lo cual en el caso de Amsterdam, la “puerta cerrada” se volvió a abrir, por lo menos parcialmente. A los interesados, los “coffee shops” les ofrecen menús especiales con una amplia variedad de cannabis. Para quien lo necesite, hay personal que aconseja sobre cada tipo de yerba y sus posibles efectos. Al final, los vendedores pesan la mercancía, registran la compra, y entregan el producto. Éste no puede ser consumido en público. En los coffee shops tampoco se puede tomar alcohol, ni fumar tabaco, entre otras normas.

Del mismo modo, a principios de 2017 entró en vigor otra normativa que prohíbe el establecimiento de coffee shops a menos de 250 metros de algún centro educativo.

El cóctel de criminalidad y medidas para combatir a ésta ha causado una drástica disminución en el número de cofee shops en Amsterdam. Según la revista The Economist, en 1995 había 350 establecimientos en esa ciudad, mientras que hoy subsisten 167. Otra política inhibe el establecimiento de nuevos coffee shops, de modo que este número no crecerá.

Otro es el silencio de quienes manejan algunos de los famosos coffee shops de Amsterdam. . Las razones: temor ante posibles multas, la mencionada prohibición de “hacer publicidad” a las drogas, y la mala fama que la criminalidad ha impuesto a los coffee shops. También se adujo el derecho a la privacidad de los clientes.

El caso de Uruguay

Mientras en Holanda las autoridades trataban de poner candados a la operación de los coffee shops, en Uruguay fue promulgada la Ley 19.172, el 20 de diciembre de 2014. Al igual que en los Países Bajos, la norma uruguaya impone el registro de consumidores, que en este caso deben ser ciudadanos o residentes permanentes en Uruguay. La legislación correspondiente contempla para cada consumidor registrado una y solo una de tres vías para obtener marihuana: cultivo doméstico, clubes sociales y farmacias autorizadas.

Entre la normatividad holandesa y la uruguaya hay más semejanzas. En su Artículo 4, la Ley 19.172 estipula que “se encuentra prohibida toda forma de publicidad, directa o indirecta, promoción, auspicio o patrocinio de los productos de cannabis psicoactivo y por cualesquiera de los diversos medios de comunicación.”

Coffee shops uruguayos

En Uruguay, los llamados “clubes de membresía” tienen permitida “la plantación, el cultivo y la cosecha de plantas de cannabis psicoactivo destinado al uso de sus miembros”. El esquema, sin embargo, recuerda más bien al de las “puertas cerradas” holandesas. Los llamados “clubes cannábicos” deben constituirse bajo la forma de asociaciones civiles y no se les permite la venta abierta a consumidores externos. Deberán, según la ley, “tener un mínimo de quince y un máximo de cuarenta y cinco socios”.

En el caso de los clubes uruguayos, podrán plantar hasta noventa y nueve plantas de cannabis de uso psicoactivo. También deben informar a su público acerca de los lineamientos del consumo responsable.

En cualquier caso, los consumidores uruguayos o residentes permanentes en Uruguay deberán inscribirse a partir de este 2 de mayo en el registro oficial. En cuanto a los clubes cannábicos, según las cifras oficiales actualizadas al 28 de abril de 2017, el Instituto de Regulación y Control del Cannabis de Uruguay tiene registrados a 6.617 autocultivadores y 51 clubes canábicos.

El consumo de cannabis permanece en niveles estables desde hace casi dos décadas, en lo que respecta a las cifras mundiales. En América Latina, dicho crecimiento es heterogéneo y es encabezado por Chile y Uruguay.

A nivel mundial, el consumo de cannabis se ha mantenido estable desde 1998. Según la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen (UNODC), en 2014 el nivel de la población global que consumió cannabis fue de un 3,8 por ciento, equivalente a 183 millones de personas aproximadamente.

Uruguay anunció en 2012 que permitiría la producción y distribución de cáñamo con fines recreativos. La legislación correspondiente contempla tres vías para obtener marihuana: cultivo doméstico, clubes sociales y farmacias autorizadas. A cada consumidor le está permitida exclusivamente una de las tres opciones, la cual debe estipular en su registro de consumidor ante el Instituto para la Regulación y el Control del Cannabis, así como la adquisición de hasta 40 gramos mensuales de la yerba.

Radiografia del Cannabis

En los primeros dos años de la Ley 19.172, dos empresas fueron autorizadas para cultivar cannabis en Uruguay. 4.300 personas presentaron solicitud para producir de manera individual, y 21 establecimientos fueron autorizados. Las hablan de 6.235 auto cultivadores y 38 clubes sociales con permiso oficial para operar.

Debate sobre los efectos

Cuarenta por ciento de los consumidores uruguayos de cannabis manifestaron resistencia a ingresar sus datos en el registro oficial, según una encuesta reciente citada en el Reporte Global sobre las Drogas. El resto manifestó intenciones de consumir la yerba a través de farmacias autorizadas. Pero éstas no abrirán sino hasta julio próximo, mientras que el registro de usuarios abrirá el 2 de mayo próximo, anunció la Junta Nacional de Drogas de Uruguay. En Uruguay el debate sobre el consumo de marihuana ha siso muy intenso, sobre todo en el congreso.

En Alemania se legalizará la plantación para uso medicinal

A partir de 2020 podrá cultivarse el cannabis con fines medicinales en Alemania. La licitación correspondiente ha sido, sin embargo, aplazada y no se descartan nuevos retrasos.

Al menos tres empresas cultivarán marihuana para el estado alemán. El Instituto Federal de Medicamentos y Productos Médicos (BfArM) busca desde la primavera de 2016 a los productores adecuados.

Desde mediados de octubre, Canadá se ha convertido en el primer país del G7 en legalizar el uso lúdico del cannabis. La empresa  Aphria, matriz de la sucursal de Hendrik Knopp en Alemania seria la  beneficiaria. La compañía es considerada el tercer mayor productor canadiense de plantas de cannabis. Desde la legalización, las personas están trabajando a destajo para satisfacer la demanda, informa Knopp. “Esto también aumenta la presión sobre Alemania, que depende de las importaciones debido a la demora del cultivo”. Según Knopp, “Las primeras empresas canadienses no han podido realizar las entregas a Alemania en plazo”.

La segunda convocatoria de BfArM ya ha respondido al creciente número de pacientes y el volumen de producción ha sido aumentado a más de diez toneladas en cuatro años. Pero los expertos asumen que incluso estas cifras no serán suficientes para cubrir la demanda.

Mientras Alemania lucha con las complejidades legales en el cultivo de cannabis, otros países europeos continúan avanzando. Además del Reino Unido y los Países Bajos, Dinamarca ahora está otorgando licencias de cultivo para fines médicos. Polonia y Francia planean lanzar cannabis medicinal el próximo año. El empresario Hendrik Knopp ve a Alemania perder puestos internacionalmente en lo que al cultivo se refiere. “Fuimos los primeros en Europa, ahora parece que podríamos ser los últimos”, resume.

Acerca de Mario Polo Vargas