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Cantagallo: La tierra prometida o una ilusión pasajera

Cantagallo: La tierra prometida o una ilusión pasajera

Como una cultura subsiste en la capital de la república

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Víctimas del terrorismo y la indiferencia de las autoridades, un buen día un grupo de pobladores de la comunidad Shipibo-konibo, decidieron realizar un gran éxodo del campo a la ciudad, de su Ucayali a Lima, en busca de mejor oportunidades de vida para ellos y sus familias.

Claro está, tuvieron que pasar una serie de vicisitudes para llegar a la gran Lima, la ciudad de las oportunidades, la capital del Perú, donde todos se hacen ricos, dicen, pero que sin embargo para ellos fue de pasar de Guatemala a Guatepeor, pues continuaron con la indiferencia e ignorancia del gobierno y sus autoridades.

En el 2001 obtuvieron una constancia de posesión que les otorgó el alcalde Alberto Andrade, y para el 2007 la comunidad recibió de manos del entonces burgomaestre de la capital Luis Castañeda Lossio su certificado de posesión, sin embargo las cosas no se solucionarían en cuanto a su estadía en ese lugar.

Pasado los años surgió la necesidad de solucionar la problemática del transporte en la capital, para esto las autoridades metropolitanas proyectaron una serie de obras denominadas Vía Parque Rímac, que les permitirían ser reubicados en la zona de Campoy.

Sin embargo las ilusiones de estos representantes de esta etnia vieron sus sueños truncados al no realizarse la obra. Al no reubicarlos y supuestamente por la ejecución de obras de desarrollo, se les restringió por completo el servicio de agua potable y de energía eléctrica, lo cual los regresó imaginariamente a su tierra natal, sin servicios primordiales y a continuar ignorados por sus gobernantes.

Lamentablemente las cuestionadas gestiones ediles desistieron en la ejecución del proyecto Vía Parque Rímac, para destinar los recursos en un By Pass en la avenida 28 de julio, obra que pese a que no ha sido culminada, no ha representado una solución al transporte en la caótica Lima.

Han pasado los años, desde el 2012, en que se truncaron las obras del proyecto, y los tira y afloja para una reubicación, han quedado en nada, pero pese a todos los sufrimientos de nuestros hermanos Shipibos-konibos, la adversidad les tenía deparado un castigo mucho más grande.

Era la medianoche de un 4 de noviembre del 2016, donde extrañamente inicia un incendio en una de las viviendas del asentamiento humano Cantagallo, donde moran los hermanos Ucayalinos, como siempre, e incomprensiblemente el fuego se inicia, no se sabe dónde pero se inicia, arrasando todo a su paso. Más de 300 domicilios calcinados y un menor con el 50% de su cuerpo quemado.

Las pérdidas son cuantiosas, pues este asentamiento humano no era solo la morada de estas personas, sino también una especie de parque industrial de productos de todo tipo de rubro, desde sus clásicas telas bordadas hasta sus esculturas tradicionales.

Es necesario señalar que en esta especie de complejo habitacional no solo vivían los hermanos Shipibos-Konibos, sino también un grupo de pequeños empresarios quienes con sus empresas daban de trabajar a parte de los integrantes de la etnia migrante, cosa loable, pero que sin embargo con el accidente fortuito, los esfuerzos de ayuda y trabajo han quedado en la nada para cerca de 3 mil personas.

Este grupo de habitantes, llegaron a Lima con sus familias, sus tradiciones y su cultura, y al ver la indolencia de las autoridades de la ciudad donde llegaron, forjaron la primera escuela Bilingüe del país, donde estudiaban los niños de la comunidad.

Bilingüe porque ellos no querían que sus retoños no pierdan sus raíces y se preocuparon para que ellos no se olviden de su lengua nativa, un esfuerzo que debería ser replicado por las autoridades de educación, fomentando las escuelas urbano marginales bilingües donde se enseñe también el quechua, idioma oficial de nuestro país y que lamentablemente dejaban de lado.

No podemos dejar de señalar que en el lugar existía también una especie de museo de la cultura Shipibo Konibo, donde podíamos ver una especie de muestra fotografía abierta, y donde propios y extraños podían ir a conocer como era su cultura, cultura que sino ayudamos, puede irse perdiendo, tal como han desaparecido una serie de demostraciones y tradiciones muy nuestras.

Hay muchas cosas por resolver, los políticos para darles un espacio de supervivencia a nuestros hermanos Shipibos-konibos, el que la misma sociedad no los rechace como migrantes en nuestra capital, el que se les respete su condición de integrantes de nuestra sociedad y se les brinde educación, un lugar idóneo para vivir y se les respete su condición de ciudadanos como todos nosotros.

El que seas de un lugar apartado del país, no significa que eres menos que el que vive en la capital, todos somos iguales ante la sociedad y las leyes.

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Por Jorge Portuguez Cuya

Acerca de Mario Polo Vargas