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Después de todo los Smartphone no son tan inteligentes

Después de todo los Smartphone no son tan inteligentes

Si nos preguntamos acerca del éxito rotundo que los Smartphone han causado, es fácil deducirlo. Con tan solo ver en un bus cuanta gente no despega los ojos de sus teléfonos inteligentes, y si nos cuestionarnos que impacto debe tener esta situación en el medio ambiente.

Se han producido más de 7.000 millones de teléfonos inteligentes en el mundo, desde que el primer iPhone de Apple apareció en el mercado en 2007. El equivalente aproximado  al  número de personas en el planeta. Seria increíble la idea de que cada persona tuviera un solo teléfono para toda su vida. Sin embargo, esto no es real. Según Greenpeace, en Estados Unidos, un teléfono se usa solo un promedio de dos años.

No habría nada más fácil que dejar su antiguo teléfono en el fondo de un cajón,  pero el impacto de este tipo de acto tiene consecuencias preocupantes para la salud de los trabajadores y el medio ambiente. Según Greenpeace la conclusión es: “De inteligentes a sin sentido: el impacto global de diez años de teléfonos inteligentes”.

Ya no hay  personas que no comprueben su celular antes de irse a dormir y que sea lo primero que hagan antes de desayunar. No es  difícil de aceptarlo, pero nos estamos convirtiendo,  en dependientes de nuestros teléfonos cada vez más.

En 2016, se vendieron más de 1.400 millones de unidades de teléfonos inteligentes en todo el mundo. En 2020, el 70 por ciento de la población mundial tendrá un teléfono inteligente según un informe de Ericsson.

Más del 60 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 35 años en el mundo tiene un teléfono inteligente.  En países como Alemania y Estados Unidos, el 90 por ciento.

Nos estamos volviendo en una cultura insostenible de lo desechable, por la creciente tasa de acreedores de teléfonos inteligentes. Casi el 80 por ciento de las ventas corresponden a consumidores que substituyen sus teléfonos, incluso aunque la mayoría de los teléfonos siga funcionando, dedujó Greenpeace.

Aluminio, oro y cobalto son  las partes internas que componen nuestros teléfonos. La explotación minera de tales materiales ha llevado a conflictos violentos  y condiciones de trabajo peligrosas en países como la República Democrática del Congo, sobretodo donde  los niños se encuentran entre las principales víctimas de este fenómeno.

Además de metales, los teléfonos móviles también contienen elevadas cantidades de plástico, que se derivan del crudo, y varios de sus elementos están hechos de obleas de silicio, que requieren muchos recursos para ser producidas.

Su teléfono solo contiene una pequeña parte de esas substancias, pero 7.000 millones de ellos causan daños significativos a nuestro planeta y sus recursos limitados. Según informa Greenpeace,  cuanto más inteligente es nuestro teléfono, mayor impacto tiene en el medio ambiente.

El mayor problema a superar es la continua producción de basura electrónica. En 2014, generamos cerca de 42 millones de toneladas de residuos electrónicos. Un estudio de la Universidad de las Naciones Unidas mostró que tan solo en Asia  la cantidad de basura electrónica  había crecido en un 63 por ciento en solo cinco años.

Más del 80 por ciento de los residuos electrónicos mundiales producidos en 2014 no fueron reciclados y terminaron mayoritariamente en basureros. La Comisión Europea evalúa los basureros, como la opción menos preferible de la gestión de residuos, ya que solo pueden causar perjuicio en  el agua, el suelo y el aire.

Lamentablemente los altos costes del reciclaje son a menudo el mayor obstáculo para el ideal de una economía circular , donde la basura desaparecería y todos los recursos serían usados eficientemente, lo cual sería finalmente lo mejor para el planeta, la forma eco-sostenible al medio ambiente.

Por Laura Hidalgo

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