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El Teatro en Silencio: Un lugar donde no hacen falta las palabras

El Teatro en Silencio: Un lugar donde no hacen falta las palabras

Cuando las palabras se dicen con el corazón

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A uno de ellos lo conocí en el fragor del trabajo periodístico, a ella a través del facebook, sin embargo al tiempo de conocernos recién logramos saber el gran trabajo que realizan en beneficio de un grupo de personas que no pueden expresarse pero que en la actualidad tienen una voz y un sentido para seguir perteneciendo a una sociedad cruel que los discriminan por, supuestamente ser diferentes a los demás, pero que al final son como nosotros.

Patricia Pozo Fachin, es modelo de pasarela y de fotografía, en 1987 fue Miss Sorda Perú, es diseñadora de modas, fotógrafa, vivió en los Estados Unidos y tras 20 años regresa al país para apoyar a sus hermanos con problemas auditivos.

A José Antonio Monteañez, lo conocemos de muchos años, del fragor del trabajo periodístico, el es entendido en comunicación audiovisual, actor y ahora especializado en la comunicación no verbal, y por lo que está apostando todo para sacar adelante a este grupo de personas que tiene igual de derechos que tú y yo para expresarse.

Derecho que las autoridades no te dan, pese a existir ministerios que hablan de la igualdad y las personas que tienen derecho a la inclusión social, pero por las trabas burocráticas  son capaces de ignorar a un buen número de personas que son ciudadanos que votan por ellos , pero que sin embargo son relegados y dejados de lados una vez que llegan al poder por solo hecho de no tener un documento firmado por el cual les dé la posibilidad de apoyar a esta minoría de peruanos con este tipo de problema auditivo.

¿Cómo es que surge esta gran amistad entre tú y Patty?

Tenía 12 o 13 años, yo manejaba una cámara fotográfica con lente fijo graduable, con rollo y cintas. Con el tiempo entro a trabajar a la parte audiovisual y me desligo de la fotografía, y cuando me reencuentro con Patricia, me cuenta que hacía fotografía profesional.

Creo que esta afinidad fue la que nos hizo enganchar. En nuestras charlas por chat, ella me contaba cómo es el trato para las personas con discapacidad auditiva en los Estados Unidos donde ella residía; qué cosas estaban implementadas para la comunidad sorda y además, observaba el atraso de lo que se vive acá en el Perú y me explicaba como esa nación se preocupaba para preparar y capacitar a las personas con discapacidad, en este caso, auditiva, para que puedan ser autosuficientes.

A simple vista encontraron un tema en común, el querer ayudar a aquellas personas que son dejados de lado por algún tipo de discapacidad.

¿Cómo surge este proyecto “El Teatro en Silencio” en el que están involucrados Patty y tú?

Patty estaba por regresar a Lima. Ella venía por encargo de un gremio de la comunidad sorda que tiene la matriz en Europa y deseaban realizar una filial en el Perú.  Es allí donde me solicitó que la apoyara como Maestro de Ceremonias para su evento.  Luego, como jurado de actores; es allí donde comienzo a apoyar en todo lo concerniente a su labor en comunidad sorda del Perú

Me llamo mucho la atención que cuatro chicos con esta discapacidad estudiaban actuación, pero que no los tomaban muy en cuenta en las clases y sentían el desprecio tácito de las personas “normales”.  Es allí donde Patty me explicó que para los sordos es muy incómodo trabajar en un taller con chicos downs, con retardo o con discapacidades distintas.  Entonces, me expresó su inquietud que debería haber un taller solo para sordos.

Es donde creaos este taller dirigidos especialmente para personas con discapacidad auditiva, y así empezó toda esta bonita historia que a través del silencio floreció y está dando sus primeros gritos diciendo “Aquí estamos”.

¿Conocías del lenguaje de señas?

Antes del taller muy poco, pero cuando decidimos crear el taller, Patty me enseño el lenguaje de señas, y es allí donde me familiarizo y comenzamos hasta a crear ciertos códigos para poder comunicarnos o expresarnos en el teatro.

Tengo entendido que has creado una obra, ¿Cómo se llama y cuánto dura?

La escribí yo y se llama “Invisible”.  Dura aproximadamente 40 minutos y nace dentro de los talleres conociendo las propias historias de mis alumnos, es una recreación de sus propias vidas, sus limitaciones, sus necesidades y con ellos mismos sobresalen en esta sociedad exclusiva.

Según nos cuenta José Antonio esta sociedad no es inclusiva y menos sus autoridades, ya que para lograr conformar esta agrupación el Teatro en Silencio han tenido que vencer una serie de obstáculos impensables en la cabeza de un ser humano que se dice que ama a todos los seres humanos sin distinción.

¿Cómo se ven tú y Patty, cuales son los proyectos inmediatos?

Pese a la ignorancia de las autoridades sobre este grupo de personas sabemos que van a sobresalir. Patricia y yo estamos convencidos de que los chicos podrían desempeñarse perfectamente en muchas profesiones y también, en otros oficios, pero lo que falta es que las personas los sepan entender, que el Silencio no es solo eso, sino que comunica todo el sentimiento de estas personas.

Por Jorge Portuguez Cuya.

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