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La edad de la Tierra

La edad de la Tierra

Claire Patterson fue el encargado de descubrir la edad de la Tierra

La edad de la Tierra, es un tema que cientos de personas desde la antigüedad se han planteado. En 1650, un arzobispo irlandés llamado James Ussher hizo un cálculo basándose en los relatos bíblicos del antiguo testamento. Sumó las generaciones de profetas y patriarcas, desde Adán, hasta la época de la muerte del rey Nabucodonosor (562 a.C.) y calculó que la tierra había comenzado el año 4004 a.C., lo que fue tomado como dogma en el occidente.

Luego se pensó que se podía calcular su edad, viendo la cantidad de capas de roca que, por ejemplo, tuviese el Gran Cañon, en Estados Unidos. Ya que era muy fácil calcular los sedimentos de las capas y al final contar todas las capas, pero los depósitos de los sedimentos no son a ritmo fijo. Naturalmente estos se desplazan a 30 centímetros cada mil años, pero si hay una inundación a gran escala, puede desplazarse 30 centímetros en solo unos días.

Entonces intentaron descubrir la edad de la Tierra al calcular la fracción del uranio de una roca que se convirtió en plomo, para calcular cuando se formó la roca, pero al no haber rocas existentes desde el inicio de nuestro planeta, se decidió usar un trozo de meteorito que cayó cuando este se empezaba a formar.

El descubrimiento

En 1947, el científico Harrison Brown, de la universidad de Chicago, entendió que calcular el plomo del meteorito era la clave y para eso escogió al estudiante Clair Patterson por su habilidad para usar el espectrómetro de masa. Brown le encargó la tarea hallar el uranio dentro de unos circones, para finalmente hallar el plomo y medirlo para saber con exactitud la edad de la Tierra.

Hallar la cantidad de uranio en los circones, resultó la tarea más sencilla en el proceso. El problema llegó cuando buscaba saber la cantidad de plomo, de igual manera las pruebas eran totalmente inconsistentes, una prueba variaba enormemente de las otras. Patterson creyó que su laboratorio estaba contaminado con plomo por experimentos anteriores, así que lo limpio totalmente pero no resultó. Los resultados seguían siendo inconsistentes.

Tras varios cientos de intentos fallidos, Patterson con ayuda de Brown, creo su propio laboratorio, que fue bautizado, en ese momento, como ‘el laboratorio más limpio del mundo’. Finalmente había logrado medir la cantidad de plomo, hacer los cálculos respectivos y concluyó que la Tierra tenía aproximadamente 4500 millones de años. Pero en el futuro no todo sería tan bueno para él, al darse cuenta que el plomo era nocivo para la salud.

La lucha contra el plomo

En el Imperio romano, el plomo fue uno de los metales más usados. Su uso estaba prácticamente en todos lados, desde tuberías para el agua, hasta vasijas para alimentos y los romanos, pese a saber que era tóxico, lo utilizaban porque era barato, maleable y fácil de trabajar y solo se exponían a él en niveles letales los que mineros y obreros que lo procesaban, ya que solo los consideraban como esclavos. Es por ese motivo que mucho de los historiadores señalan que el plomo fue una de las grandes razones de la caída del Imperio romano.

En los años ’20 el plomo tuvo su apogeo y su forma más dañina fue el tetraetilo de plomo que se usaba en la gasolina. Uno de los primeros efectos fue que las persona que trabajaban con este material en las fábricas, sufrían alucinaciones y se podría decir que se volvían locos, algunos incluso saltaban de las ventanas a su muerte. La empresa General Motors contrató a un científico llamado Robert Kehoe para que desmintiera que el plomo representaba una amenaza para el consumidor o para la población.

Décadas después, Clair Patterson, el mismo que descubrió la edad de la Tierra, se había vuelto experto en la medición de plomo, por lo que decidió buscar el impacto del plomo en el ambiente. Sus primeros resultados también fueron inconsistentes, puesto que notó que la cantidad de plomo en la superficie del océano era mucho mayor comparado al agua de las profundidades de este.

Luego de una publicación en la revista “Nature” sobre el daño que hacía el plomo, los encargados de la industria que fabricaba la gasolina intentaron persuadirlo para que dejara la investigación sobre el plomo, pero Patterson se negó rotundamente. Luego de una investigación sobre el plomo de la capas de hielo en la Antártida, concluyó que no solo en el océano, la contaminación era mucho menor hace cientos de años.

Finalmente, tras juicios que duraron más de veinte años, Patterson logró su cometido e hizo que el plomo se prohibiera en todos los productos de consumo estadounidense.

Por: José Astete-Reportero AP.net

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