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La marihuana, una planta discriminada (Entrevista)

La marihuana, una planta discriminada (Entrevista)

Su legalización el año pasado en el congreso, ha creado una gran polémica en el país

Carlos Pajares es abogado y representante legal del colectivo ‘Siembra tus Derechos Perú’, grupo que se encarga de realizar activismo sobre el consumo y el cultivo de marihuana en el país, el cual tiene como principal objetivo un proyecto de ley de legalización y autocultivo de cannabis de manera medicinal y recreativa.

‘Yo me inicié en el consumo de marihuana desde muy joven’, manifiesta Carlos, mientras su rostro blanco esboza una sonrisa irónica y su mirada cansada busca la aceptación de esta confesión, que en muchos casos, se vería juzgada por la mayoría de personas, sin embargo en este escenario no es así, por esa razón él continúa con esta íntima confidencia.

El rostro de Carlos toma una gestualidad de preocupación al manifestar que conseguir marihuana en sus años de juventud era muy difícil, pues debía de ir a los distritos más peligrosos, como La Victoria y que lo peor era que su vida corría mucho peligro, debido a que trataba no con cualquier tipo de personas, sino con comercializadores que podrían haberlo asesinado.

“Lo mismo pasa ahora” –continúa– “el Estado en vez de proteger a los jóvenes, los induce al narcotráfico, pues los manda a sitios peligrosos a conseguir cannabis”. Carlos ríe –otra vez de manera irónica– debido a que recuerda los lugares donde él debía conseguir marihuana, “los jóvenes no deberían de comprar cannabis en la cuadra 14 de Jr. Huánuco”, exhorta.

“Siembra tus Derechos Perú busca eso”, dice Carlos en su condición de abogado y representante legal de dicho colectivo. Este gremio de aproximadamente 3 mil personas, se encuentra en la actualidad recolectando firmas como iniciativa legislativa popular para lograr el debate, en el congreso, de una ley que beneficiaría a muchas personas.

El proyecto de ley por el cual el colectivo busca la recolección de 500 mil firmas, se basa en el autocultivo de cannabis de manera medicinal y recreativa, y que permita que cualquier peruano que desee cultivar esta planta, lo haga sin ningún tipo de restricciones ni de castigo legal, pero sí con una legislación que establezca parámetros en su plantación.

“El proyecto de ley que se debatió y aprobó en el parlamento sobre la legalización de la marihuana de manera medicinal no tiene comparación con el proyecto de ley que nuestro colectivo propone”, dice Carlos, “ya que lo que busca esa ley, es que se puedan importar derivados de cannabis manejados por trasnacionales”, advierte.

“En cambio nuestro proyecto busca destacar la libertad del peruano y que este pueda, de manera libre y responsable, cultivar esta hierba y se respete el derecho fundamental de la libertad”. Además Carlos manifiesta como ejemplo simple, que comer un pan con chicharrón no es ilegal aquí en nuestro país sin embargo nos hace daño, pero nadie nos prohíbe eso.

“Fumar un cigarrillo o consumir alcohol también nos hace daño, pero es legal en el país. Del mismo modo, por ejemplo, que autolesionarse o intentar suicidarse no está sancionado por la legislación y el sistema jurídico penal, por qué, entonces, legalmente debería de existir un crimen por el consumo de cannabis si no le hace daño a nadie”, manifiesta.

Otro punto, advierte Carlos con una voz más enfática y con los ojos más abiertos de lo normal, como si fuera a manifestar algo muy importante, expresa: “la incautación de cinco kilogramos de marihuana en San Miguel el año pasado, fue totalmente legal desde un punto de vista jurídico, pues plantar cannabis para su venta es considerado ilegal”.

“Lo que hacían los padres era ilícito, era un tráfico ilícito de drogas”, dice Carlos en su posición de abogado, advirtiendo otra vez, que lo que el colectivo que él representa busca, es crear una diferencia entre la comercialización y la plantación, pues el principal objetivo de su gremio es el autocultivo, más no su favorecimiento económico ilícitamente.

Ahora Carlos frota sus manos, alza la voz otra vez y dirige su mirada cansada a un punto fijo: “el cannabis, según estudios botánicos, tiene tres tipos de especies: índica, sativa y ruderalis. Y según el artículo 296-A del código penal, establece que no se puede favorecer el cultivo de cannabis de la especie sativa, más no habla de los otros dos tipos de cannabis”, afirma.

Con un sonrisa, ya no irónica sino real, Carlos continúa alegando el artículo 296-A del código penal peruano, como si hubiese encontrado el santo grial o la respuesta a la pregunta del millón de dólares, “este artículo tiene un vacío legal y ahí justamente es donde nosotros queremos reordenar el derecho a la libertad de cultivar sin favorecer el tráfico”.

Finalmente Carlos Pajares, recalca que no se desea hacerle daño a la sociedad, sino que (el colectivo) busca que ese estereotipo de maldad hacia los consumidores de cannabis, los cuales son discriminados, sea cambiado y que con ley o sin ley, siempre va a ver una esperanza sobre las legislaciones, porque lo que estas siempre deben de buscar es la convivencia pacífica.

Carlos, entretanto, profiere sus últimas palabras que constan en manifestar su fe hacia las leyes peruanas y su esperanza por la legalización de la marihuana. Luego finaliza, toma su taza de café y la dirige hacia sus labios resecos, luego se pone de pie y con esa sonrisa amena y esos ojos cansados que adornan su blanco rostro, se despide amablemente.

Por: Manuel Gutierrez – Reportero AP.net

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