lunes , septiembre 24 2018
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La noche en que Brasil lloró…

La noche en que Brasil lloró…

RÍO DE JANEIRO — La torcida llora, la torcida se quedó fría, como la noche que presentó Río de Janeiro. La aplastante derrota de Brasil ante Alemania provocó llanto, cólera, decepción y todos aquellos sentimientos que los brasileños no están acostumbrados a vivir cuando su selección compite en una Copa del Mundo.

Se esperaba un día esplendoroso, soleado sin nubes, como los que regala esta ciudad, pero la mañana del martes en Río amaneció nublada, fría y hasta con una lluvia inesperada que parecía una premonición de lo que sucedería por la tarde. Sin embargo, nadie se imaginaba lo que el destino les tenía preparado.

Al mediodía de Brasil, cinco horas antes del inicio de la semifinal entre Brasil y Alemania, los aficionados locales salían a las calles a preparar la fiesta que pensaban iba a ser el juego ante los germanos. Miles portaban la playera amarilla, miles se sentían orgullosos de llevar los colores de la pentacampeona, los autos pitaban el claxon gozando previo al juego y la gente sólo hablaba de eso, no había otro tópico en las calles.

Es fiesta nacional, la gente deja de trabajar para ver el partido de fútbol, todos corren para alcanzar un televisor. Y en el Fan Fest de FIFA, el sitio donde alberga más aficionados en Río de Janeiro, la fiesta estaba a tope. Un grupo de animación tocaba a todo volumen melodías brasileñas que hacían bailar hasta el más serio.

Luego un concierto, el grupo tres horas, previo al duelo, y la torcida, en su mayoría brasileira, bailaba, cantaba, coreaba las canciones. Todo era felicidad, hasta el sol salió por un momento a regocijarse de la fiesta que había montado Río de Janeiro, pero nadie sabía lo que les esperaba esta tarde.

Pocos minutos antes arrancar el juego, la música paró, la gente comenzó a concentrarse en el juego y el baile se quedó a un lado. Y de nuevo el cielo de Río se cerró, nubes por todos lados cubrieron la paradisiaca playa de Copacabana, la lluvia amenazaba con incomodar, pero no fue el clima el que perturbó a la afición, no fue la llovizna que caía sin parar, o el fuerte viento que hacía volar las sombrillas y plásticos. Eso no fue.

Durante el himno brasileño todo mundo entonó con gran patriotismo las letras y cuando en las pantallas se mostró a David Luiz y Julio César cargando el jersey con el número 10 y el nombre de Neymar Jr. en la espalda, la gente enloqueció, el grito ensordecedor de “Neymar, Neymar, Neymar” opacó todo lo que sucedía alrededor.

Luego el inicio del juego, todos coreando a la Canarinha, a sus jugadores y sobre todo una demostración de cariño por la ausencia de su héroe, Neymar. Pero el gozo duró muy poco, tan sólo 11 minutos bastaron para que la alegría se volviera preocupación. Con el primer gol de Alemania la gente comenzó a poner caras largas, algunos enojados por la mala marcación de la defensa Verdeamarelha, pero no había porque entrar en pánico, todavía, era muy temprano en el juego.

Sin embargo, lo que estaba planeado para ser una fiesta brasileña se volvió en un funeral, pues 12 minutos después calló el 2-0, luego al 24′ otro y al 26′ otro más. Alemania ya ganaba 4 goles por cero. Una catástrofe, la gente decepcionada lloraba de ver el baile que le ponían.

“Los brasileños no están acostumbrados a perder”, decía un aficionado con rabia. “No puedo creer lo que estoy viendo”, comentó otro más. Pero la realidad es que en 26 minutos de juego, Alemania ya había decidido el juego y le arrebataba el sueño a un pueblo que sufre por su entorno y por su gobierno.

“Esto es una vergüenza”, se oía a lo lejos.

Muchos comenzaron a salir del Fan Fest con caras largas y sin siquiera voltear a ver más el partido que aún tenía mucho tiempo por jugar. De los miles que se juntaron, poco a poco se fueron yendo. Donde no se podía ni caminar, ya podías estar a tus anchas. Y la fiesta germana en la cancha no terminó ahí.

La feria de goles continuó y con ello más coraje, más decepción. Es la peor derrota de la selección brasileña en su historia. Y ésta les va a doler por mucho tiempo, porque fue en su casa, con su gente. Todos esperaban más de la selección de Felipao, que en el campo de juego seguía dando instrucciones, pero la gente en el Fan Fest sólo tenía voz para reclamar, ya no había aliento para apoyar.

Al final, la gente comenzó a dispersarse poco a poco, sin nada que lamentar. La policía muy atenta a cualquier tipo de manifestación violenta, resguardaba la avenida Atlántica, calle que rodea a todo Copacabana.

7-1 terminó el marcador en Belo Horizonte, pero el marcador retumbó hasta Río, 283 millas al sur, pero que el dolor de la afición brasileña se esparcía por cada una de ellas.

Hoy Río y todo Brasil llora, hoy todo el que porta una camiseta Verdeamarelha está de luto. Y en las calles ya se vendía la playera de Alemania con la cuarta estrella, por si alguno quisiera cambiar de colores.

Hoy Río llora y llora muy fuerte. Esta derrota les dolerá por mucho tiempo.

Acerca de Fredy Pariasca

Fredy Pariasca // Periodista. Escritor, investigador y un apasionado por la libertad, veracidad e independencia. Jefe de Informaciones: Fredy Pariasca Pérez / Reg. 8447-ANP :::::::::::::::::::::::::::::::: AGENCIAPERU.NET La nueva imagen del periodismo peruano… Presente en los acontecimientos más importantes, con profesionales en busca de la verdad y la exactitud de los hechos, con valentía, imparcialidad e independencia. Agenciaperu.net cuenta con tecnología digital de avanzada y una red de corresponsales en todo el Perú y el extranjero.