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La vida y la edad de la tierra

La vida y la edad de la tierra

¿Recuerdas aquella vez donde cumpliste 18 años y tuviste que ir a RENIEC para registrarte y sacar tu DNI? Estoy seguro que sí, pues esa vez, también decidiste el destino de muchos, te preguntarás cómo y cuándo, pues la respuesta se sitúa en el momento que respondiste con un sí o un no a la donación de órganos.

¿Qué tan importante será actuar con responsabilidad ante la donación de órganos? Te suelto un dato, en el 2010, la Organización Mundial de Salud estableció que ¨la demanda de órganos supera a la oferta en casi todos los países del mundo”. Visto ello, podemos sostener que más de una persona pierde la vida cada vez que le dices ¨no¨ a la donación de órganos.

Esta negativa de tristes consecuencias, sin duda pasa por un tema netamente emotivo, ante ello, la racionalidad se ha puesto las pilas, ha creado alternativas de solución y busca combatir la alta demanda de pacientes necesitados de órganos para poder sobrevivir.

La racionalidad planteada líneas arriba está reflejada en el trabajo de la bióloga Doris Taylor, responsable del experimento del corazón de rata. Ella tiene un objetivo claro y radica en elaborar piezas bioartificiales (corazón, hígado, pulmón, etc), que justamente sirvan como alternativa no solo para la falta de donantes, sino también para reducir el riesgo de rechazo en el organismo de aquellas personas que requieren un trasplante.

Esta nueva opción recae en tres puntos exactos: Primero, cosechar las células adecuadas, segundo, conseguir un molde o estructura base, tercero, crear el entorno químico necesario para generar vida.

El método usado por la bióloga Doris Taylor, consiste en la extracción de órganos de un cadáver recientemente fallecido, luego quitarles todo el contenido como células, sangre, biomoléculas, esto mediante un líquido limpiador denominado dodecilsulfato sódico, que también es encontrado en detergentes y champús del uso diario.

Una vez que el órgano esté totalmente pulcro y adaptado (estructuralmente), es inyectado con células madre extraídas de quien recibirá el trasplante, para así asegurar un tema de compatibilidad.

Una vez hecho ello, se puede conseguir grandes resultados de vida, muestra de esto han sido los experimentos con ratones y cerdos hechos por Taylor, sin embargo, este proceso aún no se ha practicado con los seres humanos, por ello, la bióloga solicitará la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en Estados Unidos, precisamente con el afán de hacer los primeros estudios de corazones bioartificiales en humanos.

El pensamiento sigue evolucionando, la racionalidad sigue aumentando, la tecnología sigue innovando. Sin embargo, tengamos cuidado, no caigamos en la dependencia. Ahora, ¿donarías tus órganos?

La edad de la Tierra

Alguna vez te has preguntado, ¿hace cuántos años existe nuestro planeta? De seguro en algún momento de tu vida lo has hecho y sin duda recurriste al que todo lo ve y todo lo sabe, Google. Pues, déjame decirte que no eres el primero, en 1947 el científico Herrison Brau encargó solucionar este problema a un estudiante que respondía al nombre de Clert Partisen.

Esta historia comienza con el estudio de la biblia por parte de Asher, quien encontró en el Antiguo Testamento un hecho determinante, la muerte del gobernante babilonio Nalsukos Demasor, esto sucedido en el año 562 A.C. Sin embargo, los cálculos a partir de este hecho no fueron suficientes para conocer la edad exacta de la tierra. Se debía recurrir a algo más objetivo, más científico.

Una serie de estudios científicos determinaron que entre las órbitas de Júpiter y Marte existía material de la Tierra recién nacida. Y fue ese el mismo lugar de donde cayó un asteroide a nuestro planeta. La caída del mismo formó un cráter, hoy conocido como Arizona, que sirvió como zona de extracción de algunos elementos que ayudarían en la investigación. Justamente, el hierro fue uno de ellos, entonces se llegó a la conclusión que el tiempo demorado en la formación del hierro sería el mismo de la edad de la tierra.

Esto fue entendido por Herrison Brau y designó resolver esta tarea a un estudiante llamado Clert Partisen, quien después de intensas investigaciones y estudios científicos llegó a la conclusión de que la Tierra tenía 4500 millones de años de antigüedad. Pero esto no fue lo único que descubrió durante sus estudios sobre la Tierra, también visualizó una contaminación masiva provocada por el plomo existente en la superficie, y que este provenía con gran intensidad de la gasolina.

Partisen logró publicar estos resultados y a pesar de sufrir una serie de molestias por parte de las empresas gasolineras a quienes no les convenía que el plomo sea visto como dañino, pudo conseguir que el plomo se prohíba en los productos de consumo estadounidense,

Ello fue muy fructífero, pues el nivel de plomo disminuyó en los organismos de los niños, quienes antes de ello estaban propensos a daños cerebrales, conductas violentas y hasta la muerte.

Partisen no solo descubrió la edad de la tierra, también logró un hecho importante en beneficio de la conservación de la humanidad.

Por: Stalin Chuqui/Reportero AP.NET

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