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LUM: El lugar donde conviven la memoria y la cultura

LUM: El lugar donde conviven la memoria y la cultura

En el recinto se exhiben exposiciones de fotos y testimonios, que muestran el impacto social y cultural que dejó el terrorismo

“Un pueblo sin memoria, es un pueblo sin futuro”, se lee en un cartel de la grada norte del Estadio Nacional de Chile para recordar el sangriento régimen de Augusto Pinochet. El recinto deportivo fue en 1973 la prisión de más 40.000 hombres y mujeres, chilenos y de otras 38 nacionalidades, muchos de ellos fueron torturados y algunos hasta asesinados. En nuestra capital, existe un lugar especial para recordar las numerosas víctimas que dejó la “guerra popular” de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru contra el Gobierno.

El Lugar de la Memoria, la tolerancia y la inclusión social (LUM) está ubicado en la bajada San Martín (Miraflores), alberga una muestra permanente de fotos y testimonios de las víctimas del terrorismo. Está dirigido para todo el público en general, pero según publicó El País, la mayor cantidad de público que visita la exposición es universitario y no menor de 30 años; esto muestra que quienes más visitan el recinto son aquellos que no vivieron en la época de violencia iniciada por SL y el MRTA que dejó como saldo unos 70.000 muertos y unos 20.239 desaparecido, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas del Ministerio de Justicia. En esta oportunidad, tuvimos la oportunidad de visitar el recinto, que cuenta con 4 niveles. En el primer sótano se encuentra el auditorio.

La sala del comienzo

“Sendero Luminoso y el MRTA desataron la violencia. Fuertes desigualdades sociales y la ausencia del estado en muchos lugares permitieron que se expandiera”, es un texto que se puede leer en una fachada del primer nivel, donde se explican los hechos en forma cronológica desde 1980 hasta el 2000.La situación se plante mediante tres hechos significativos: el asesinato de periodistas en Uchuraccay , la matanza de los pobladores de Putis y el exterminio de la población Ashaninka por parte de MRTA y SL, además, existe una línea de tiempo que está conformada por tres ejes: eje político, eje de violencia y eje de lucha contra la violencia. También se exhibe la intromisión de Sendero Luminoso en las universidades públicas convirtiéndolas en cuartes de reclutamiento y adoctrinamiento de nuevos militantes.

Fredy Ortiz, vocalista del grupo de rock y blues Uchpa, forma parte de los 18 artistas que ofrecen sus testimonios que aparecen en las pantallas de la sala donde el visitante puede escuchar directamente los relatos de personas que sufrieron en el conflicto armado. Ortiz, cuenta su experiencia como policía en las zonas de emergencia.

Resulta casi imposible no estremecerse con cada uno de los testimonios y recordar que son parte de una situación debemos olvidar. Incluso debería ser obligatorio para las nuevas generaciones saber acerca de estos hechos que sufrió el país en aquellas décadas. En resumen, el primer nivel devela lo que originó la falta de presencia del Estado en provincias que permitió que la ideología sangrienta siguiera creciendo.

La resistencia ciudadana y el rol de los medios

El segundo nivel muestra el frente ciudadano contra el terrorismo, producto de la resistencia surgen las asociaciones de afectados, los comedores populares y los comités de vaso de leche, organizaciones que dificultaron el crecimiento de Sendero Luminoso.  Además, este piso exhibe las expresiones culturales de la época, se abarca la poesía, música, literatura y artesanía. También se muestra rol que desempeñaron los medios de comunicación durante la guerra, desde portadas sensacionalistas hasta fotos de cuerpos ensangrentados.

Pero, no todo es malo, en otra parte se muestra lo que hacían los periodistas comprometidos, que denunciaban los crímenes e investigaban. Debido a sus indagaciones, se convirtieron en una grave amenaza para los terroristas y agentes del Estado, pues ambos dejaban una gran cantidad de matanzas en su fuego cruzado.

Los que fueron en vida

“Allí me tuvieron 8 días con golpe, con maltratos físicos, psicológicos. Al final me llegaron a violar allí”, “obligaban a señoritas, niñas a convivir con un compañero, a nombre del presidente Gonzalo, “intercambiaban golpes, metiendo sus manos en mis partes íntimas”, son algunos de los testimonios que se pueden ver en el mural que está antes de llegar al tercer nivel, podemos encontrar un gran mural con extractos de testimonios de las víctimas de violencia sexual, recordando que el ultraje fue elemento de sometimiento contras las mujeres por parte de las fuerzas del orden y de los terroristas.

Este espacio ubicado en el tercer piso, presenta los nombres de las víctimas mortales, según el registro único de víctimas (RUV) hasta el 2015. Allí se muestran las iniciativas de memoria realizadas por organizaciones de familiares de las víctimas. También se encuentra un sector dedicado a los caídos de la policía y las fuerzas armadas que dieron su vida durante los enfrentamientos contra los subversivos.

Es conmovedor llegar hasta este nivel, de inmediato se puede apreciar un vitral en formas de urnas, que guarda algunas prendas de algunos de los más 15 mil desaparecidos en el enfrentamiento.

La libreta de notas del joven universitario Martín Roca, universitario desaparecido por oficiales de la Marina. Roca, las prendas de un militar desaparecido, llaves, ropa o cualquier elemento que recuerde a aquel joven que un día salió de su casa despidiéndose de su madre para ir a trabajar o estudiar sin saber que no volvería jamás, un chico que quizás fue culpado de ser terrorista o simplemente por ser considerado soplón por los terroristas.

“Un pueblo que conoce su historia está condenado a repetirla”, es la frase con la que se inicia este reportaje, pues los hechos que ocurrieron en esas épocas no deben ser ajenas a las futuras generaciones. Nuestro país se encuentra próximo a celebrar los 200 años de vida republicana, los peruanos debemos mirar hacia al pasado para reflexionar sobre el país que tuvimos y promover la construcción de uno mejor.  El LUM ofrece actividades culturales como: conciertos, obras de teatro, danza, arte, cine y conversatorios que permiten generar un espacio de debate y diálogo, en torno a temas de derechos humanos, memoria, tolerancia e inclusión social. Una de las funciones del LUM es evitar que las ideologías terroristas no se repitan y mostrar sus consecuencias, según Patricia Balbuena, Ministra de Cultura.

Acerca de Mario Polo Vargas