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Monchi: Ángel de la guarda…..dulce compañía.

Monchi: Ángel de la guarda…..dulce compañía.

Nuestra fiel una compañera, una más de la familia

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Llegaste hace más o menos unos 16 años a casa, cuando nadie en la familia, en especial papá y mamá , nos permitían tener a un compañero ideal en casa;  sin embargo llegaste envuelta en medio de casacas una madrugada en la que menos te esperábamos. Y sí que fue una sorpresa para propios y extraños.

Me cuentan que tu edad actual es entre 17 a 18 años, claro ya perdimos la cuenta, eres huaracina, de pulmones anchos y energía inacabable. Energía que al llegar a casa irrumpió, en especial en los menos incrédulos, pero que sin embargo obtuviste el pasaporte para lograr la residencia permanente en la familia.

Fuiste la compañera inseparable de la periodista que te vio y eligió tenerte como compañera por todos estos años, y no escatimaste acompañarla en sus comisiones a más de 4 mil metros de altura sobre el nivel del mar para lograr que cumpla con su comisión, claro, ambas se daban la tranquilidad de que todo estaba bien, ambas se cuidaban, mamá e hija juntas en busca de la noticia en las alturas de Huaraz, una oriunda del lugar y la otra extraña, buscando labrarse un lugar en su profesión.

 

Pero tu mejor trabajo lo hiciste en Lima, llenaste un vacío, vacío que no existía y que al final lograste llenar, pues eres quien logró acoplar la tranquilidad en casa, y sabes que quien más apego tuvo contigo fue tu “nona”, a quien le diste todo tu cariño hasta sus últimos días.

Y lo podemos afirmar, pues vimos como te preocupabas por ella, cuando tu “nona” no se levantaba de cama, tú estabas al pie de ella, y de madrugada, fui testigo, te levantabas de tu cama e ibas a la cama de nuestra madre para ver como estaba, y la cuidabas un rato, veías que se movía y te ibas a tu cama a dormir luego de la labor cumplida… ya te habías convertido en la jefa de la manada.

En ese trance, como dicen hiciste Click conmigo, claro tu sabes dónde dormíamos, para mí fue una sorpresa después de mucho tiempo darme cuenta que dormías conmigo, entre mis piernas, y que pese a que te trataba de sacar no te movías por nada para seguir durmiendo.monchidurmiendo

Quizás de allí mi relación de amor odio contigo peluda amiga, que lógicamente cambió cuando te dí tu primer caramelo mentolado, costumbre que pasados los años no me perdonas que no te dé tu premio cada vez que llego o me voy de casa de tu “nona”.

Tuvimos que atravesar el peor momento de nuestras vidas juntos, tú la viste más que yo, y la acompañaste y estuviste en su recuerdo hasta el último de sus días, sí, ella te recordó hasta el último momento que hablamos de tí en su presencia.

Las cosas cambiaron, ahora tu “nono”, te cuida y está pendiente de tí en cada momento.

El tiempo es inexorable, no perdona, pero lo bonito es saber que disfrutas de nuestra compañía y nosotros también estamos contentos de tenerte a nuestro lado.

Como dice tu mamá, eres Monchi, la huaracina, que un día llegó a conquistar a una familia capitalina y le robaste el corazón en los primeros minutos que llegaste.

Para nosotros no eres la mascota, eres parte de nuestra familia, nos cuidas, nos proteges, nos entiendes y en especial nos regalas, cada vez que llegamos a casa, una sonrisa que nadie te dará en la vida….

Gracias Monchi por estos años de amor, dedicación, compañerismo y protección que siempre has tenido con tu familia…

Por: Jorge Portuguez Cuya

Acerca de Mario Polo Vargas