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Película nominada al Oscar: “Mi vida como un Calabacín”

Película nominada al Oscar: “Mi vida como un Calabacín”

Icare es el nombre del muchacho, la versión francesa de Icarus. Teniendo connotaciones mitológicas bastante pesadas,  prefiere llamarse Courgette (Zucchini). Esta versión es más realista. Pasa su tiempo volando una cometa hecha en casa desde la ventana de una habitación de ático decorada con latas vacías de cerveza de su madre. El padre de Zucchini, cuya imagen decora la cometa, se ha ido hace tiempo, y un desafortunado accidente pronto elimina a la madre de Zucchini del cuadro.

Zucchini, de 9 años, es enviado a un Orfanatorio en el campo, donde se encuentra con otros niños maltratados y abandonados, quizás  porque “Mi Vida como Zucchini”, dirigida por Claude Barras y basada en un libro de Gilles Paris, procede de Francia (y Suiza), el orfanato es un lugar de bondad más que de terror. La imaginación republicana francesa asume que las instituciones son benevolentes. La maldad reside en individuos, en este caso los padres cuyos fracasos y crímenes abiertamente han dañado la inocencia de Zucchini y sus nuevos amigos.

“Mi vida como un calabacín” es una película de animación – un trabajo de la artesanía de dibujos animados de stop-motion y un nominado al Oscar de larga duración – es más dulce que sombrío. El orfanatorio en general en el mundo es un accesorio de la cultura  y la literatura, así como los archivos de casos de servicio social. Con sus figuras de arcilla de modelado asimétrico y de telón de fondo, de hecho explora un fondo áspero, el cual la torna en una encantadora situación con suaves matices.

Un poco de precaución para los padres. Aunque nada de lo mostrado en la pantalla es gráfico o inquietante. La película es franca sobre la forma en que los personajes han sido tratados y también sobre su curiosidad natural con respecto al mundo adulto. Los espectadores que han leído literatura contemporánea joven-adulto podrán manejarlo. Los padres podrían  sentirse incómodos a veces. Mientras que  Los niños de la edad de Zucchini o menores podrían asustarse con los artesanales personajes animados.

El punto de la historia,  no es el horror sino la sanación. Es una celebración agridulce de amistad y empatía, como Zucchini hace la paz con un matón llamado Simón y desarrolla un enamoramiento de un recién llegada llamado Camille. Hay un encantador viaje de esquí, una sarta de travesuras y malentendidos y un toque de suspenso, todos armados  en un detalle visual expresivo  y a la vez imaginativo. La técnica de animación es en algunos aspectos es más artesanal que el deslumbramiento digital que los niños ven todo el tiempo, pero también más conmovedora. Las caras redondas y de ojos abiertos de los huérfanos no son tan perfectamente detalladas como las de sus homólogos en algunos de los rivales de los Oscar de esta película, pero son enigmáticas e individuales de maneras que son difíciles de olvidar.

Laura Hidalgo

Acerca de Mario Polo Vargas