AP.Net// En los últimos días la Iglesia Católica viene sufriendo "destapes" por la actuación de miembros del clero tildados de abusadores sexuales y pederastas.
Citaré los casos del padre Marcial Maciel, fundador de "Los Legionarios de Cristo", quien recibió denuncias en México por abusar de seminaristas y haber procreado hasta tres hijos; el del padre Murphy de U.S.A.; además de otras recientes acusaciones en Irlanda, Italia, Alemania y Francia. Posiblemente me quede corto con estas denuncias que habrían llegado a salpicar a la Santa Sede, aunque ya se ha desmentido tales vinculaciones en un comunicado emitido por el Vaticano.
Estos casos, aparentemente muy mal manejados por la jerarquía del clero, hacen daño a nuestra comunidad católica. Se debe eliminar la política del "avestruz" ocultando los casos por temor al escándalo. Se debe realizar una seria y rápida investigación y limpiar la Iglesia de estas lacras. Dios los perdonará, pero debemos salir en defensa de la feligresía y de las buenas costumbres.
También estos "destapes" no hacen sino confirmar un punto de vista que siempre he comentado entre amigos sacerdotes : no se realiza una meticulosa selección de quienes desean ingresar a los seminarios. Tal vez por las limitadas vocaciones sacerdotales se flexibilizó este aspecto que debe ser muy importante. No se puede permitir que ingresen o que se mantenga en el clero a quienes simplemente delinquen -aparte de pecar- y deben ser denunciados de inmediato.
Tener menos sacerdotes -manteniendo el celibato- no afecta a la Iglesia que puede y debe desarrollar una agresiva política de fomentar más diáconos, que si pueden casarse y auxiliar en forma positiva a las diócesis en las parroquias. Otro aspecto que debe vislumbrarse es el referente a las vocaciones tardías, donde profesionales maduros, que quedaron viudos, y con verdadera vocación, pueden en pocos años acceder al sacerdocio. Se ganaría gente de experiencia de vida para ayudar al buen consejo.
Esta crisis debe permitir al catolicismo salir fortalecido. Ello solo se logrará, no eludiendo las acciones punitivas, sino demostrando firmeza en combatirlas.
Vale la pena indicar que los sacerdotes y la jerarquía católica no significan toda la Iglesia, que en suma la conformamos los fieles y el clero. Nuestras creencias en Jesucristo, Dios verdadero, no pueden alejarnos de nuestra fe pese a las malas acciones de esta gente. Es difícil entenderlo pero cuando un sacerdote comete delitos de pederastia, por ejemplo, no es toda la Iglesia la culpable. Es un pecador, como somos todos los seres humanos, pero por su calidad de vicario de Cristo en la tierra no debiera mantenérsele en su cargo o puesto.
Recordemos que los sacerdotes buscan la salvación de nosotros a través de su ministerio pero, si fallan o pecan, ello no nos debe impulsar a dudar de nuestro Dios ni de nuestra Iglesia. Por otro lado es cierto que esperamos de ellos una guía moral , el ejemplo y nosotros no debemos seguir permitiendo delincuentes en sus funciones. Su pecado puede perdonarse y será el Señor quien los juzgue finalmente, pero debemos cuidar nuestra grey.
Estas circunstancias que han puesto a la Iglesia Católica en el candelero no son situaciones exclusivas de nuestra Iglesia -sin ánimo de disculpa- ya que en otras religiones y denominaciones también se da lo mismo como hemos visto hace poco.
La fuerza de Dios nos ayudará a salir de esta situación complicada y tenemos que tomar las acciones para fortalecernos
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