AP.Net// La cobardía innata de mucha gente en nuestra comunidad internacional, muchas veces por la influencia de ciertos medios o de políticos más interesados en los votos que en el bienestar del género humano, derivaron en las últimas décadas en aceptar a los fumadores y consumidores de bebidas alcohólicas como algo natural socialmente. En forma similar se viene legislando acerca de matrimonios entre seres humanos del mismo sexo, del aborto , la legalización de las drogas y la adopción de niños por parejas homosexuales.
Suena muy "natural" que la gente siga muriendo por causa del cigarro , el alcohol y las drogas. Que los accidentes, asesinatos y altos gastos de salud pública atenten seriamente contra la economía de los pueblos como consecuencia de estas prácticas aberrantes.
Y más lamentable es todavía que -contra toda práctica del derecho a la vida- se legalice abortos no terapéuticos. Que contra la unión natural se den leyes reconociendo matrimonios entres seres humanos del mismo sexo y más grave aún se pretenda permitir adopción de niños por "padres" homosexuales sin considerar para nada los derechos de los pequeños a tener un desarrollo psicológico normal dentro de la sociedad.
Si alguien desea fumar, tomar, drogarse, tener prácticas abortivas ilegales, ser homosexual y unirse en parejas del mismo sexo, creo que el ser humano está en libertad de hacer lo que le plazca mientras no perjudique al resto. Cuando choca con los derechos de las mayorías entra en conflicto y no pueden pretender reconocimiento legal para ello. Lo que es inconcebible es la adopción de niños por parejas homosexuales.
Es probable que algunos digan que en pleno Siglo XXI estas ideas o planteamientos son arcaicas. Pero si se detienen a pensar se darán cuenta que no se está argumentando puntos de vista religiosos sino consideraciones médicas, de protección a la salud, protección al no nato y a los niños, de control de inseguridad ciudadana y de gastos que inciden sobre los hombros de la sociedad en su conjunto.
La confusión sexual se aprecia cada día más, por ejemplo, vía de influencia de los medios que -como gracia o "rating"- patrocinan programas con homosexuales escandalosos en sus programas.
Casos como de seres humanos que han recibido reasignación de sexo, con adecuados tratamientos quirúrgicos y psicológicos, y que llevan vidas normales en su nueva situación, sin escándalos y aportando a la sociedad como estudiantes, artistas o prefesionales liberales, están fuera de discusión y a ellos si se les debe dar ciertos derechos y todo el respeto.
Ahora bien, la presencia, cada día mayor, de travestis -activos y pasivos a la vez- o de "gays" escandalosos están generando problemas por su promiscuidad y vida de riesgo. Estos seres no deben imponer derechos sobre la sociedad.
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