AgenciaPerú.Net// El reconocido pintor moyobambino, Orlando Izquierdo "El Tigrillo" tiene toda una vida pintando al ser humano, especialmente a la mujer peruana de condición humilde, a la que considera su total fuente de inspiración.
Dedicado al arte pictórico desde los 12 años, asegura que no hay mejor cosa para un artista que ir intencionalmente en busca de un fenómeno social o natural para que alguna vez le sirva como materia de inspiración en su trabajo.
Nos cuenta que ser pintor le ha significado bastante sacrificio y empeño; sin embargo puede afirmar que a estas alturas de su vida ha logrado muchas satisfacciones de realización personal, gracias a la actitud positiva que siempre tuvo.
Hace poco a Izquierdo se le ocurrió pintar un cuadro en homenaje a todas las personas que han entregado su vida al desarrollo cultural y artístico de la Amazonía. La obra fue posible gracias a la gestión de la Universidad Particular de Iquitos, de eso y más nos habla en la siguiente entrevista.
¿Señor Izquierdo, cómo evalúa su trayectoria artística a lo largo de estos años?
Bueno, llego a una situación en que me siento bastante realizado, esto tiene un largo proceso, desde los 12 años, hasta estas alturas de mi vida, en que ya tengo más de 70 años. Pero mi labor de pintor se acentúa hace 30 años atrás, cuando salgo a la luz en forma oficial, es decir haciendo exposiciones individuales y colectivas.
Dentro de este proceso de pintor he ido avanzando en mi pintura, pero siempre en el mismo estilo: figurativo-realista. Y dentro de ese estilo siempre he manejado al ser humano, no soy pintor paisajista, como la mayoría de pintores amazónicos.
Su trabajo se enfoca siempre en el ser humano...
Exacto. Mi fuente y mi inspiración total es el ser humano y dentro del ser humano, la mujer. No soy pintor paisajista, lo que hago es fusionar el mundo social (ser humano) con el mundo geográfico (paisajístico) colocando siempre al ser humano en un primer plano.
De esa línea no he salido jamás y jamás voy a salir. Soy terco en mi posición y en mi estilo de pintor.
Usted dijo alguna vez que se considera un pintor del pueblo. ¿Ser un pintor del pueblo significa dedicar su arte a la gente humilde de cualquier lugar, retratando sus costumbres, sus quehaceres cotidianos...?
Sí. Por supuesto. Ser pintor del pueblo significa inspirarse totalmente en lo que es el pueblo. Como dice usted, en sus costumbres, en sus quehaceres laborales; de tal manera que a mí siempre me ha atraído pintar al ser humano en sus raíces primigenias, en sus raíces hasta arcaicas. Y mejor aún si esas raíces son de gente humilde, pobre. Nunca he pintado a una persona con zapatos. Jamás. Yo siempre pinto a mis personajes con los pies desnudos. Es el símbolo de mi pintura.
Sobre este tema muy poco he hablado, voy a abundar en esta oportunidad. El pie descalzo para mí significa todo un mensaje. Algunas veces me han preguntado el por qué de los pies desnudos. Porque con los pies desnudos yo estoy expresando la humildad de esa gente, la forma de vida que tiene, la marginación que sufre y por eso considero difícil, llegar a pintar una persona con zapatos.
Si alguna vez he pintado retratos yo no he llegado a los pies. Por eso puedo decir que el símbolo fundamental de mi pintura, como mensaje lo manejo con los pies, al pintar siempre personas sin zapatos.
A pesar de que usted ha recorrido mucho el país pintando a su gente, considera que todavía no es suficiente y que le falta seguir pintado...
Claro. Mire usted, esta última década que estamos viviendo, a partir del año 2002, 2003, me dio por exponer mi obra en todo el Perú. De tal manera que desde esa época hasta el año que estamos viviendo, habré salido cerca de siete veces por todo el país. Pero no a la deriva. No, sino en base a programaciones de exposiciones, que tenía que hacer en distintas ciudades.
Estos viajes fortalecen en mí esa inquietud por pintar cada vez más la realidad social peruana, ya que tengo oportunidad de conocer más el Perú. Entonces digamos un poco que mi pintura ebulliciona, me vuelvo más experto en pintar al ser humano, más experto en el manejo del color y aparece en mi pintura una línea más fuerte: en el rostro, en las manos, en el cuerpo mismo y en el manejo del paisaje.
Mi pintura a estas alturas se está convirtiendo en una pintura figurativa, ya no impresionista, sino expresionista.
¿Cuales son sus experiencias en el extranjero?
Hasta la fecha si he salido alguna vez al extranjero no ha sido con afán pictórico. Estamos hablando de la década del 80, salí dos o tres veces a países sudamericanos. Pero no he salido a exponer mi obra en ningún país. Me sigue atrayendo con mucha fuerza la realidad peruana. Sin embargo, en esta oportunidad, dada las condiciones favorables que se presentan, estoy pensando ya salir al extranjero. A pesar de la edad que tengo, todavía me siento fuerte para salir en busca de nuevas experiencias.
¿Quiere decir que este año va a empezar a programarse al respecto?
No, casualmente este año 2009 parece que voy a detener un poco mi trabajo, mi empeño por exponer en el Perú. Tengo que cumplir con una exposición programada para julio de este año en la Universidad de San Marcos sobre el Homenaje Pictórico al Perú II. Saldré primero de este compromiso y luego me abocaré totalmente a este proyecto que tengo de ir al extranjero.
¿Señor Izquierdo que le ha dado la pintura hasta ahora?
La pintura me ha dado principalmente satisfacciones de realización personal. Me siento contento, feliz, de haberme convertido ya en un pintor reconocido.
A parte del reconocimiento de mis obras, mi situación económica a través de la pintura ha mejorado.
Aunque la verdad, ha mejorado porque desde un primer momento he tomado la decisión de ser pintor y vendedor de mi obra al mismo tiempo. Esa actitud me ha llevado a sobrevivir como pintor, con tranquilidad, sin problemas económicos. Mis amigos nunca me han visto en momentos de zozobra, de angustia; quejarme de ser artista. Yo aconsejo a los pintores nunca quejarse de ser artistas, porque si están quejándose ya están en mal camino.
El asunto siempre es ver el trabajo como algo que va a rendir, pero más que todo desde el punto de vista personal. Yo, a estas alturas no soy un hombre rico como pintor pero tampoco me falta dinero, aunque sea un sol, producto de la venta de mis cuadros.
¿De todas sus creaciones hay alguna que pueda considerase su favorita?
Claro, lo que más me gusta pintar es a la mujer peruana. Y dentro de mi obra siempre prefiero los cuadros de las "Aguateras". A lo largo de mi vida artística he pintado a las aguateras en diferentes escenas: bañándose en los chorros, saliendo con sus cántaros, entrando a los pozos, entrando a las ciudades, en grupos de cuatro, de cinco, de diez; todas sin zapatos y con diferentes vestimentas.
A la fecha tengo 220 dibujos sobre las "Aguateras", lo cual me lleva a pensar que quizás más adelante haga una exposición sólo de ese tema.
Sin embargo, últimamente me están llamando la atención las ninfas amazónicas, que para mi son las muchachas bellísimas que se están bañando en los chorros de agua en el bosque o las jóvenes desnudas que juegan en el río.
Hábleme de las técnicas que utiliza en su trabajo
Mi trabajo esta concentrado principalmente en el manejo del óleo. El óleo es el nivel más alto de la tecnología del arte pictórico. Siendo el mas alto ofrece al pintor la máxima plasticidad, o sea el máximo movimiento, se trabaja bien, puedes mover imágenes, borrar; pero a su vez te exige un trabajo arduo.
Sin embargo, últimamente estoy manejando otras técnicas como el carboncillo; también trabajo fuerte en los pasteles y las tintas.
¿Para usted qué cualidades debe tener un artista?
El artista debe tener mucho conocimiento. Una amplísima cultura para que pueda, digamos, tener una visión clara en sus creaciones y junto a ella una posición firme ante la sociedad.
Creo también que debe propiciar experiencias. No hay mejor cosa para un pintor o un escritor que ir intencionalmente a buscar un fenómeno social o natural que alguna vez va a ser materia de inspiración en su trabajo.
Hablemos de su última obra que tengo entendido desarrolló hace poco en la ciudad de Iquitos
A finales del año pasado estando en Iquitos, me vino la inquietud, el deseo de pintar un cuadro que signifique un reconocimiento, un homenaje a todas aquellas personas que han entregado su vida al desarrollo cultural y artístico de la Amazonía. Luego de darle vueltas al asunto lo planteé inmediatamente al poeta Javier Dávila Durand, Director del Centro Cultural de la Universidad Particular de Iquitos (UPI). Al ser aprobado el proyecto, empecé mi labor.
¿Cuánto tiempo le tomó desarrollar el trabajo?
Me tomó tres meses culminarlo. Sólo en la tarea de investigación se me fue casi mes y medio. Hubo que investigar mucho para poder seleccionar a los personajes que luego formarían parte del cuadro, aunque no todos quedaron contentos y se produjo algunos entredichos.
Finalmente se tomó una decisión y en la lista aparecen personajes que han hecho un trabajo cultural o artístico en la Amazonía como: Roger Rumrill, Genaro Herrera, Ángel Chávez, Javier Dávila Durand, Juan Saavedra Andaluz, César Calvo, Arturo Hernández, Germán Lequerica, Francisco Izquierdo Ríos, Anita Varela, víctor Morey, Jorge Acuña, Gino Ceccarelli, Percy Vílchez, Antonio Wong, entre otros grandes.
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