AgenciaPerú.Net// Las amenazas, las frases insultantes, las mofas arrogantes, fueron algunos de los ingredientes que nuestro señor presidente hiciera antes y después de arder la selva hasta llegar a la muerte y el dolor.
Es hasta ahora inconcebible escuchar al señor García, que los amazónicos son los verdaderos genocidas porque mataron a los policías con salvajismo, que la policía debe actuar con mayor dureza en un próximo conflicto, y que hay un complot extranjero contra el país, ¿Qué sabrán esas madres que han perdido sus hijos de complot extranjero?
El tono confrontacional del presidente, no hace más que agravar el problema en vez de propiciar una solución.
Con su actitud pareciera que pretende agudizar a propósito la crisis.
Las versiones difieren pero el resultado es el mismo, cerca de 50 muertes que pudieron evitarse si el gobierno no tuviera tanto empeño en defender el decreto legislativo 1090.
García Pérez no mide sus palabras, peor aún no mide sus acciones, manifestar que nuestros hermanos de la selva son ciudadanos de segunda, no es un exabrupto, es un sentimiento en nuestro presidente.
Habría que preguntarle al mandatario si los muertos en esta absurda guerra también conservan ese estatus de clase.
Desde el auge del caucho, cuando se persiguió y exterminó muchos pueblos indígenas, no se había cometido un acto tan sangriento en contra de estas naciones.
Lo que ha sido una constante es la condena al aislamiento, el abandono y la miseria que los sume por décadas de parte del Estado y sus gobiernos.
Hoy nuevamente el poder y la ambición se lanzan sobre sus tierras, sin importarles sus culturas, sus visiones de desarrollo ni sus vidas.
Para colmo de males el Congreso, con el APRA a la cabeza, la alianza del fujimorismo y Unión Nacional se negaron este jueves 4 a derogar la ley que a todas luces es un atropello contra los nativos porque nunca se les consultó sobre ella, demostrando con esto el más mínimo respeto de sus derechos.
Es que ellos para la mayoría de nuestros padres de la patria no existen, y para nuestro presidente son de segunda clase.
Pero diríamos también con diáfana transparencia ¿Existen también para nosotros los citadinos?
Algunos recién los conocen por estos fatídicos hechos.
Pocos como nuestro presidente parecen conocer que ellos han luchado por el Perú en el conflicto del Cenepa, siendo sus hijos los que han puesto el pecho por nosotros.
Pocos conocen que han logrado vencer a los narcotraficantes y los terroristas, y que estas lacras no están dentro de sus territorios.
Lo real es que hasta el día de hoy, sólo intenciones y promesas es lo que se tiene.
No hay responsables, sólo culparse de uno y otro lado, con la ventaja de que un lado tiene la sartén por el mango con todo su aparato logístico para levantar su dedo acusador, ¿Y del otro? ¿Quién vela por el otro? ¿Siguen siendo abandonados?
Una duda nos invade, con estas actitudes de García, ¿será él quien ordenó la matanza de El Frontón?
Con lo sucedido hoy, ¿Quién sabe?
Palabra de Director
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