Culmina ya el 2011 y sean estas fechas, la escusa perfecta para realizar un balance de las cosas buenas y las no tanto que hicimos o dejamos de hacer, sea esta fecha propicia para agradecer al arquitecto del universo por habernos permitido estar acá, agradecerle por todo lo que recibimos de él, darle gracias por la vida, el amor, las flores, el aire y el sol, por la alegría y por el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Muchas veces olvidamos al creador y sólo nos fijamos en estas fiestas de manera comercial, ofrezcamos a él cuanto hicimos en este año, el trabajo que pudimos realizar y las cosas que pasaron por nuestras manos y lo que con ellas pudimos construir.
Presentarle también nuestras intenciones y todo lo que tuvimos cerca, presentarle las personas que a lo largo del año que termina amamos, las amistades nuevas, y los antiguos amores, los más cercanos y los que están lejos, los que nos dieron su mano y aquellos a los que pudimos ayudar, con los que compartimos la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Es necesario también es esta reflexión pedir perdón, por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado, perdón por las obras vacías y el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo, también por la oración que poco a poco fuimos aplazando. Por todos los olvidos, descuidos y silencios.
En los próximos días iniciaremos un nuevo año, debemos detener nuestras vidas ante el nuevo calendario aún sin estrenar y presentarle al señor estas reflexiones pues él es el único que sabe si llegaremos a vivirlos.
Pedirle por nosotros y los nuestros, la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Que seamos capaces de vivir cada día con optimismo y bondad, llevando a todas partes el corazón lleno de comprensión y paz.
Que permita cerrar nuestros oídos a toda falsedad, nuestros labios a palabras mentirosas, egoístas mordaces o hirientes.
Que se él que abra el camino a todo lo que es bueno, que nuestro espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a su paso.
Que pueda tocarnos con su bondad y su alegría para que, cuantos conviven con nosotros o se nos acerquen encuentren en nuestra vida un poquito del señor.
Que nos de un año feliz y que nos enseñe a repartir felicidad
Feliz Año
Palabra de Director.
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