AP.Net// Un episodio, a veces común en la vida de algunas mujeres, se transforma en algo anhelado y sorpresivo, según este cuento de Addhemar H.M. Sierralta.
-¿¿¿Tú????
La sorpresa de Diana fue mayúscula cuando vió frente a ella a Rafael, su antigua pareja y padre de su pequeño hijo. Allí, frente a ella aquel hombre, con larga barba , descuidado en extremo y con palabras casi entrecortadas por la emoción, le dijo:
-Te he buscado por muchos lugares desde hace años...
-Pero por qué viniste, entre nosotros ya no existe nada- replicaba Diana mientras trataba de juntar la puerta para que su inesperado visitante no viera a Guillermo y a la vez éste no se enterase de lo que ocurría.
La ilusión de formar una familia había acompañado a Diana durante su noviazgo con Rafael. Pero la oposición de la familia de éste logró separarlos. Lo enviaron a estudiar al extranjero, estando ya embarazada Diana, y luego le dijeron a ella que se casó en el exterior con una alemana. Esto la derrumbó y se alejó de su propia familia y amigos para refugiarse en el trabajo y un pequeño departamento en una zona modesta , en otra ciudad.
Era la misma lucha que tenía con la familia de su actual novio, Guillermo, pero ya más curtida por la experiencia de la vida estaba manejando mejor las cosas y volvió a renacer en ella la esperanza de formar una familia como deseaba.
Su hijito ya tenía cinco años.
Desde el interior Guillermo inquirió a su novia sobre la visita. De inmediato la joven, y en voz baja, casi susurrando le dijo a Rafael:
-Por favor, déjame tu teléfono para llamarte mañana porque tengo visita.
-Es que deseo hablar contigo ahora ...
-No se puede en este momento ... te juro que mañana temprano te llamaré.
Felizmente Rafael entendió la situación y en un papelito anotó su teléfono.
-Llama con confianza porque yo contestaré. Estoy viviendo solo. Espero tu llamada.
-Gracias, lo haré sin falta.
Diana cerró suavemente la puerta y corrió hacia los brazos de Guillermo y le señaló que era el hermano de una amiga que había regresado al país y le tenía un encargo. "La llamaré mañana ", puntualizó. Sin embargo su galán no quedó muy convencido de ello pese a los ardorosos besos de la guapa enamorada.
Esa noche la pasión de Guillermo y la de Diana sufrió un descalabro por primera vez durante los 10 meses que mantenían una relación cuasi perfecta. El pensaba en que lo lógico hubiera sido que la amiga llamara y no enviara a su hermano. Por otro lado ella no podía dejar de recordar la figura de Rafael y se le agolpaba en la memoria el tiempo pasado con toda su carga de amor, frustración y odio.
Poco antes del amanecer Guillermo se despidió de su novia con un dulce beso en la mejilla. La chica dormía y no quiso despertarla para despedirse, como lo hacía casi todos los fines de semana en que se quedaba en el departamento. "Está cansada por su trabajo", pensó, y dejándole una nota se marchó.
Brunito se despertó muy temprano. Muy parecido a su madre era el engreído de Diana y como todo niño inquieto, muy juguetón. Vio que ella dormía todavía y para despertarla empezó a hacerle cosquillas en todo el cuerpo. Entre asustada y luego riéndose, la orgullosa mamá, se comió a besos al pequeño.
Poco después de dejar a su hijo en el colegio, Diana regresó a su departamento. También sentía curiosidad por hablar con Rafael. Quería saber lo que había ocurrido. Si bien ella ya no lo amaba no podía imaginarse la razón tan abrupta del abandono. Además debía conocer de la existencia de su hijo.Tomó el teléfono y se conectó con el papá de Bruno.
Por su parte Guillermo no podía concentrarse en su trabajo y no dejaba de sentir cierta inquietud. Como ingeniero destacado y gerente de la empresa de sus padres, y proveniente de una de las más distinguidas familias del país, había conocido a Diana a través de un amigo fotógrafo.
Ella, una de las chicas calendario más sexys, le impactó desde el primer momento. Claro que esa no fue la impresión en su casa donde, desde el comienzo, la consideraron una caza maridos, casquivana y poca cosa para el heredero.
La situación se puso complicadísima al enterarse que la chica era huérfana y madre soltera. Todo lo anterior le importaba poco, pero la misteriosa visita de la noche anterior le inquietaba y sabiendo que su novia estaba de descanso, se dirigió al departamento, para darle una sorpresa, e invitarla a almorzar y tocar el tema que tanto le preocupaba. Generalmente los lunes, descanso de Diana, la dejaba reparar sus fuerzas hasta la noche en que salían a comer.
Rafael siempre fue el niño mimado en su hogar. La abuela y la madre, consentidoras, querían lo mejor para su "baby". De origen aristócrata, pero venidos a menos por las circunstancias de la vida aunque todavía conservaban algún dinero, su madre confiaba que hiciera un buen matrimonio para que volviesen todos a disfrutar de las comodidades perdidas. Por eso cuando, seis años atrás, se enteraron que su noviecita Diana no tenía ni abolengo ni dinero y era una modelo de fotos sexy, le hicieron la guerra.
Tuvo Diana que pasar una pesadilla con Rafael, de quien ella estaba profundamente enamorada. La familia del novio, para separarlos como ya sabemos, urdió unas vacaciones a Europa para el engreído. En realidad fue una trama que contempló la matrícula del muchacho en una universidad y junto a él viajó su hermana quien se encargó de evitar toda comunicación con Diana. Era un viaje sin regreso con la mentira adicional, unos pocos meses más tarde, que la modelo se había casado con su novio de la juventud y a su vez le hicieron creer a ella que él se casó en Alemania con otra chica.
Por ese tiempo Diana supo que estaba embarazada y se guardó el secreto. Se mudó de ciudad y decidió tener a su hijo y olvidar a Rafael. Fue casi cinco años después que conoció a Guillermo. La chica, una morena impresionante pero de buenos sentimientos y hasta algo ingenua, supo labrarse un porvenir lo suficientemente holgado como asistente de producción en una televisora local y combinando su labor con fotos de modelaje para ropa por catálogos.
Sin embargo vivía modestamente tratando de guardar algunos ahorros para la educación de su hijo. Su nuevo novio era lo que ella buscaba. Un hombre profesional, atento , muy cariñoso , que aceptaba y quería a su Brunito.
La conversación telefónica con Rafael fue breve. Le dijo que fuese a su departamento para charlar ya que suponía que allí estaría más cómoda porque tenía el día libre y Guillermo estaría trabajando y no lo vería hasta la noche.
Rafael llegó a donde Diana y casi con lágrimas en los ojos le dijo:
-Mi amor, todo fue una gran mentira de mis padres....yo no supe nada hasta mi regreso.
-Cómo que fue una mentira -replicó Diana.
-Nunca me casé ... fue un invento de ellos.
-Ni yo tampoco, Rafael.
-Entonces debemos estar juntos nuevamente porque te sigo amando.
Y tomándola de las manos le suplicó regresar con ella. Diana le explicó que ya no lo amaba pero que fruto de su amor tenían un hijo. Se abrazaron llorando ambos cuando entró al departamento Guillermo y los sorprendió en una actitud inimaginable para él.
-¡ Qué significa esto Diana ! - exclamó Guillermo.
Diana trató de explicarle a Guillermo la situación. Presentó a Rafael como padre de Bruno y a Guillermo como su novio. La sorpresa de ambos hombres fue mayúscula.
-Por favor, Guillermo, algún día aparecería el padre de mi hijo -dijo Diana.
-Si, pero estaban abrazados -señaló Guillermo.
-Fue por la emoción de comunicarle la noticia, pero Rafael sabe que ya no lo quiero y a quien amo es a ti.
Rafael, resignado y por el amor que le había profesado a su ex novia, comprendió la situación y Guillermo también. Felizmente para Diana y para Brunito, el destino y la calidad de hombres que siempre supo elegir ella, además su actitud honesta y franca en la vida, le depararon un final feliz.
Hoy Rafael ve todas las semanas a su hijo Bruno mientras que Guillermo y Diana se casaron pese a toda la oposición familiar.





