AP.Net// Este cuento, más allá de cualquier similitud actual, nos narra Addhemar H.M. Sierralta, lo que puede ocurrir cuando no se está vigilante con los ambiciosos de poder.
Este era un mono tan bruto y perverso-con perdón de los simios- que decidió dar un golpe en la comunidad en la que vivía. Su comunidad estaba compuesta de seres humanos, también, pero sus seguidores los monos colorados aplaudían todas sus decisiones. La gente -que pensaba que era un gobierno efímero- al comienzo no le dio mucha importancia y dejó que este ser viviente fuera ganando terreno.
Aquella bestia logró poco a poco todo lo que quería y la gente creía que las cosas estaban bien. Algo así como aquel cuento de la rana hervida: Era una rana que sintiendo frío encontró, lo que suponía era un estanque de agua tibia, y saltó en él. Allí, al comienzo se sintió muy cómoda, pero poco a poco la temperatura del agua fue subiendo. Como las variaciones eran lentas, la ranita disfrutaba de su baño y dejaba transcurrir el tiempo en una pseudo felicidad. Llegó un momento que el agua empezó casi a hervir y el pequeño batracio quiso salir pero ya no pudo. Se empezó a despellejar y las quemaduras la asfixiaron hasta que, simplemente, murió.
Esto que le ocurrió a la rana hervida le fue pasando a este pueblo. Cuando se percataron que el simio colorado los tenía dominados quisieron cambiarlo... y no pudieron. Entonces, anunció que gobernaría para siempre.
Mientras aquello sucedía, el mono colorado, hablaba de las maravillas de aquel territorio y los otros monos rojos lo apoyaban. Decidió que todos fueran, humanos y animales, socialistas del nuevo siglo. Propagó sus ideas y para que se las aceptaran obsequiaba de todo. Encontró a otros monos, los más inútiles, que ni tontos ni perezosos, se alinearon con sus ideas y empezaron a aplaudirlo.
Por esa época se pensaba que el hombre descendía del mono -como lo sugirió Charles Darwin- hasta que unos científicos, después de sesudas investigaciones, desmitificaron tal teoría y hallaron que humanos y simios no tienen antepasados comunes.
Los humanos empezaron a organizarse y fueron perseguidos por los monos rojos. Paralelamente, en aquel "país de las maravillas", las cosas comenzaron a fallar. Faltaba alimento, faltaba agua, faltaba energía y lo más grave todos sentían que la libertad se perdía paulatinamente. También se decretó que todas las propiedades pertenecerían al nuevo Estado Colorado. Ya algunos monos rojos, pocos al comienzo pero cada día iban en aumento, dejaban de confiar, adular y estar al lado del mono bruto. Fueron captando que aquella conducción los estaba perjudicando.
Un día, con sol resplandeciente, el mono colorado bruto amaneció rodeado de monos de color rojo y de otros colores, de humanos y de otros seres vivientes, todos le reprochaban haberlos colocado en una situación de desastre en la comunidad. Como aquel mono era el más cobarde de todos intentó huir a las copas de los árboles pero fue interceptado por tres águilas que lo capturaron y regresaron a la tierra. Allí fue apedreado por todos hasta que murió. Gritos de felicidad retumbaron por todo el país.
Reunidos en asamblea general, humanos y animales, decidieron adoptar un gobierno libre y con elección popular y en el que se cambiase de gobernante cada cinco años. Se restituyeron todas las libertades y siempre -desde aquel día- estuvieron vigilantes para que nadie quisiera perpetuarse en el poder... y menos los monos.
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