AgenciaPerú.Net//Las decisiones, en mayorÃa, muchas veces en nuestro planeta no han sido las más acertadas. Igualmente las equivocaciones, en este sentido, han costado mucho en vidas, odios, desgracias y rencores a la humanidad. Y aún se arrastran sus secuelas.
Tampoco los gobiernos absolutistas, comunistas, republicanos, socialistas y demócratas han sido permanentes a través de la historia. Desde la época de los griegos y los romanos hasta nuestros dÃas se suceden cambios en los sistemas de gobierno, maneras de pensar de la humanidad, con sus idas y venidas en conceptos de su conducción. Se han sucedido hechos de crueldad, revoluciones de todo tipo y la humanidad continúa y seguirá en ese denominado vaivén ondulatorio.
Es iluso pensar que vivimos en un siglo de máximo desarrollo humanÃstico. Eso se ha venido repitiendo desde las épocas de Herodoto, Pericles, la república romana, el imperio romano, y en el Renacimiento, la post revolución francesa, en la era industrial, o cuando Unamuno escribÃa a comienzo del Siglo XX que se vivÃa un pleno desarrollo. Sin embargo la humanidad tuvo que soportar un Stalin, Hitler, Mussolini o Fidel, entre muchos otros. Hemos tenido, asimismo, perÃodos de oscurantismo y retroceso, la Edad Media uno de ellos. Y recientemente el comunismo en la Europa del Este.
También las organizaciones mundiales, como la llamada Liga de las Naciones, y gobiernos como los de Roosevelt, Chamberlain, Stalin o Petain pensaron - en su momento - que Hitler y Mussolini no eran problema para el mundo.
En nuestro continente la Organización de Estados Americanos ( O.E.A. ) ha tenido, en especial estos últimos 20 años, un desempeño pobre y sin consistencia. Una perla fue el proceder de esta organización ante el golpe de Fujimori del 5 de abril de 1990. No solo no lo condenó sino que avaló que siguiera haciendo de las suyas. Obviamente la O.N.U. se lavó las manos, cuando legÃtimamente el presidente era Máximo San Román.
Hoy se repite la historia, mientras la O.E.A. es incapaz de mantener las sanciones con el paÃs menos democrático de América, Cuba, habiendo aprobado que se reintegre a dicha organización, si lo deseaba, como para que los Castro desdeñen dicha aprobación, cosa que se veÃa venir.
Sin embargo, con una velocidad increÃble, sanciona velozmente a Honduras, que tomó una resolución, aparentemente constitucional y mayoritaria, sin siquiera enviar una delegación para verificar la situación in situ. La O.N.U., igualmente toma una actitud similar escuchando solo a una de las partes. Parece de Ripley.
Obviamente que los Castro, Chávez, Morales, Ortega y Correa sonrÃen felices con los aplausos de la presidenta argentina que le debe mucho al golpista venezolano, quien lleva más de 10 años en el poder. Y como el mal ejemplo antidemocrático cunde, en Ecuador y Bolivia, por mencionar solo a dos, han "refundado" el paÃs con su Constituyente a la medida para seguir en el poder.
Este era el objetivo de Zelaya en Honduras. Porque fue detenido a tiempo, gracias a los artÃculos especÃficos de su Constitución, es que se arma este alboroto en contra de un paÃs con un pueblo que se pone de pie y mayoritariamente rechaza ingresar al "socialismo del Siglo XXI".
Mientras tanto Chávez amenaza con derrocar al presidente de Honduras. Realmente habla igual que vociferaban los nazis y camisas negras en la década del treinta.
Obama y Hillary Clinton, tal vez por principistas sin mayor información, o porque piensan que esto no es importante ya que hay problemas más graves que resolver, actuaron igual - en el asunto hondureño - que estos antidemocráticos, sin pestañear. Igual ocurrió en 1939, 1940 y 1941 y recién Pearl Harbor les hizo ver, a los norteamericanos ilusos de entonces, la maldad del eje Alemania, Italia y Japón.
Esperemos que la cordura y no la estupidez vuelva las aguas a su nivel. No siempre lo que se apueba por mayorÃa y velozmente - cuando no se tiene información seria - es lo más adecuado. Aún hay tiempo para reflexionar sensatamente.









