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Una inolvidable maravilla del mundo

Una inolvidable maravilla del mundo

Machu Picchu fue construido en el imperio del Tahuantinsuyo durante el gobierno de Pachacutec

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Cuando uno le pregunta a un extranjero lo que conoce del Perú, lo primero que piensan es en ceviche y Machu Picchu. Muchos peruanos no tienen la suerte de conocer la obra maestra construida por los incas, en el tiempo que Pachacutec, gobernaba el imperio del Tahuantinsuyo.

Para conocer una de las siete maravillas del mundo ubicada en Cusco, se debe viajar en tren, desde la estación en Ollaytamtambo hasta el pequeño pueblo de Machu Picchu o también conocido como Aguas Calientes, para empezar con el viaje de tu vida.

Tuve la fortuna de hacer esta aventura que jamás olvidare, y que me dio la oportunidad de conocer un lugar lleno de historia. La emoción corría por todo mi cuerpo, sabía que debía disfrutar cada momento en Machu Picchu, y que la experiencia de estar ahí nadie me la podía quitar.

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Desde muy temprano, compré los boletos en Aguas Calientes, primero el permiso para ir a Machu Picchu, y el otro para subir al bus que me llevaría hasta allá. Algunas personas optaban por ir a pie, que era una buena opción, para conocer más lugares, era un camino largo que de seguro valía la pena.

La fila era inmensa, todos esperando el bus que nos llevaría. Uno por uno, turistas extranjeros y peruanos, se acomodaban en los asientos. El recorrido muestra diversos paisajes, mientras más alto ibas, más veías, a lo lejos el pequeño pueblo, por otro lado, más montañas llenas de vegetación. Cada minuto que pasaba te acercaba poco a poco a Machu Picchu.

A pesar que era alrededor de 9 o 10 de la mañana, había muchos turistas esperando a las afueras, esperando poder ingresar. Los guías veían los buses y gritaban diferentes nombres de las personas que estarían a su cargo para el recorrido, quien estaba completo se iba a las casetas de identificación, debías tener a la mano tu permiso, porque era primordial para poder ingresar.

Al pasar, nuestro guía nos dada una bienvenida, con gentiles palabras, y nos llevaba primero para conocer los alrededores, cada uno aprovechaba para capturar el momento. A la media hora, nos dejó ser libres, y hacer nuestro propio recorrido, sin perder ni un segundo, empecé a subir cada escalón de piedra con mucho cuidado.

Hasta que al fin llegue al lugar esperado, mis ojos empezaron a brillar, estaba frente a mí. Increíble, maravilloso, espectacular, eran palabras que alborotaban mi cabeza. La felicidad invadía todo. Estaba en Machu Picchu, parecía un sueño, del cual jamás quería despertar, quería quedarme horas.

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Pero como todo sueño, siempre tiene un final, y debía alejarme, pero con la promesa de que en algún momento volvería.

El tiempo que estuve ahí, no me podía imaginar cuánto trabajo les costó construir a los incas, el poner cada piedra, que no eran nada pequeñas, darle forma, colocarlas en el lugar exacto. Nos dejaron un gran legado, lleno de historia que dejará a más de uno impresionado.

Recomendado sin lugar a dudas, pero como peruanos debemos saber valorar y cuidar lo nuestro. Una maravilla que nos llena de orgullo.

Por: Yamile Montenegro-Reportera AP.net

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