Este lunes 16 de marzo, más de seis millones de estudiantes de colegios públicos en el Perú regresan a las aulas. Vuelven con mochilas llenas de cuadernos, ilusiones y, sobre todo, la expectativa de que este año será mejor que el anterior. Y aunque el país enfrenta desafíos evidentes, el inicio del año escolar sigue siendo un recordatorio poderoso de que la educación es, aún en medio de las dificultades, el camino más seguro hacia el futuro.
Este 2026 nos encuentra en un año electoral, un periodo donde las promesas abundan y las miradas se posan sobre el país. Pero en paralelo a las campañas y discursos, existe una realidad urgente: miles de escuelas continúan en condiciones inadecuadas, con infraestructuras que exigen intervención inmediata y comunidades educativas que realizan enormes esfuerzos para sostener el proceso de aprendizaje. La precariedad de muchos locales escolares no es un dato menor; es un desafío que el Perú arrastra por décadas.
Sin embargo, cada inicio de clases revela algo más profundo: el compromiso inquebrantable de los docentes. Son ellos quienes, pese a limitaciones, siguen adelante, dando todo para que sus estudiantes encuentren en el aula un espacio seguro, digno y motivador. La vocación docente es una de las fuerzas más constantes y silenciosas del país, y merece el reconocimiento de toda la sociedad.
También es importante recordar que la educación no depende solo del Estado. La familia y la comunidad cumplen un rol esencial. La tecnología, la inteligencia artificial y las herramientas digitales abren oportunidades inmensas, pero no reemplazan el vínculo humano: la convivencia, el ejemplo, el diálogo, el acompañamiento cotidiano. Humanizar la educación es entender que ninguna innovación vale más que una mirada atenta, una palabra de aliento, o un hogar que respalda y escucha.
En tiempos donde lo virtual crece, es necesario fortalecer lo presencial: la solidaridad, la cooperación entre los estudiantes, el respeto por la diversidad, la construcción de ciudadanía. La escuela es más que un edificio; es un espacio donde se forman personas.
Por ello, al iniciar este nuevo año escolar, desde la Agencia Perú enviamos un mensaje de esperanza y responsabilidad. Que este 2026 sea un periodo donde las decisiones del país incluyan y prioricen a la niñez y adolescencia. Que el debate público no olvide que la educación es la mayor inversión que podemos hacer como sociedad.
A todos los estudiantes, docentes, directivos y familias del Perú:
que sea un año de aprendizajes, de crecimiento y de orgullo.
La educación avanza cuando avanzamos juntos.
Jorge Luis Castañeda Becerra
Director de Agencia Perú-El Perú y el Mundo al Instante


