- Así como un auto pasa revisión técnica, una edificación también necesita evaluaciones periódicas.
- La edad es un dato clave, pero sismos, humedad, tipo de suelo y falta de mantenimiento también influyen en su desgaste.
La antigüedad de una edificación es uno de los indicadores más relevantes para anticipar su estado estructural. Con el paso de los años, la actividad sísmica, la humedad, las características del suelo y el nivel de mantenimiento van dejando huella en la estructura, muchas veces sin señales visibles. Sin embargo, a diferencia de los vehículos, que deben someterse a revisiones técnicas periódicas, en el Perú los edificios pueden pasar décadas sin una evaluación profesional de su estado, una práctica que propietarios, juntas de propietarios y administradores de inmuebles deberían incorporar en su gestión.
De acuerdo con Estructura, empresa especializada en monitoreo de salud estructural con operación en el Perú, es recomendable que una edificación cuente con una inspección estructural realizada por especialistas, y que esta se repita,con la periodicidadnecesaria, en funcion de su entorno y desgaste. Este criterio coincide con prácticas internacionales: en países como España o en estados como Florida, en Estados Unidos, ya se exigen evaluaciones periódicas a edificios a partir de cierta antigüedad.
“Un edificioantiguo no es necesariamente un edificio inseguro, pero sí uno que ya acumuló décadas de temblores, humedad y uso. Es el momento de hacerle un chequeo, igual que lo haríamos con nuestra salud”, señaló Marco Reyes Wharton, director general LATAM de Estructura.
El tema cobra especial relevancia en un país donde cerca del 70% de las construcciones se levantó sin asistencia técnica, segúnel Colegio de Arquitectos del Perú, y donde la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO) estima que unas 500 mil viviendas en Lima podrían colapsar o quedar inhabitables ante un sismo de magnitud 8.
La edad cuenta, pero no es lo único
La antigüedad es una señal de alerta importante, pero el estado real de una edificación depende de varios factores que actúan de manera conjunta a lo largo de los años. Los sismos y temblores, incluso aquellos que pasan desapercibidos para la población, generan efectos que se acumulan en la estructura. A ello se suman las condiciones del entorno: los suelos arenosos, los rellenos o las laderas exigen un mayor control del comportamiento de la edificación, mientras que la salinidad y la humedad propias de las zonas costeras aceleran la corrosión del acero de refuerzo. Las filtraciones, las tuberías antiguas y las lluvias intensas también pueden debilitar cimientos, muros y losas.
El uso y el cuidado del inmueble son igual de determinantes. Una edificación sin mantenimiento envejece más rápido que una bien conservada, y las ampliaciones, las remodelaciones que retiran muros o la instalación de nuevos equipos y tanques agregan cargas que no siempre fueron previstas en el diseño original. Además, los criterios de diseño sismorresistente se han actualizado en varias oportunidades en las últimas décadas, por lo que un edificio antiguo pudo haberse diseñado con exigencias distintas a las actuales.
Por ello, sin importar los años que tenga una edificación, existen señales que justifican una evaluación inmediata: fisuras diagonales en muros o vigas, grietas que crecen con el tiempo, puertas o ventanas que de pronto se traban, manchas de óxido o concreto que se desprende, hundimientos en el piso, humedadpersistente y cualquier daño visible después de un sismo.
De la revisión puntual al seguimiento permanente
Una inspección permite conocer el estado de una edificación en un momento determinado.Sin embargo cada infraestructura (con su historia), suentornoy los eventos exogenos, hacen que tengan vida propia, por lo quepara edificios de mayor antigüedad, infraestructura crítica o inmuebles con alta ocupación, Estructura proponefortalecer la evaluación con monitoreo continuo: sensores instalados en puntos clave que registran más de 50 datos por segundo, las 24 horas del día, y que permiten detectar variaciones en el comportamiento de la estructura y evaluar en minutos su estado después decualquier evento que lo afecte o falla que se genere.
“No se trata de alarmar, sino de anticiparse. Saber cuántos años tiene tu edificio es el primer paso; el segundo es preguntarte cuándo fue la última vez que alguien lo revisó”, añadió Reyes.


