Lima, Perú – octubre de 2026.- Según el Global Cybersecurity Outlook 2026 del Foro Económico Mundial, solo el 13% de los encuestados en América Latina y el Caribe confía en la capacidad de su país para responder a un ciberataque de gran escala contra infraestructuras críticas.En Perú, esta situación resulta especialmente relevante para sectores estratégicos como la minería y la energía, cuya continuidad depende de sistemas industriales cada vez más conectados.
Esa conectividadtambién amplía la exposición a amenazas cibernéticas. Los sistemas de control de una planta concentradora, las subestaciones del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN) y otras infraestructuras críticas ya no operan de forma aislada: forman parte de una red en la que convergen los componentes TI (Tecnologías de la Información) y OT (Tecnología Operacional). Un ciberataquecontra estos sistemas puede detener una planta de procesamiento de minerales o alterar la operación de una central de generación, afectando directamente la continuidad de la producción.
“Este salto ha multiplicado la eficiencia, pero también la superficie de ataque. En Perú, donde la minería y la energía son sectores estratégicos, la ciberseguridad OT es clave para la continuidad industrial”, afirma Carlos Medina, gerente de Ciberseguridad de IndraMind en Perú.
Frente a este escenario, la protección de los entornos industriales requiere actuar sobre tres ámbitos fundamentales: garantizar la continuidad del negocio, reducir las vulnerabilidades de la cadena de suministro y fortalecer la gobernanza de la ciberseguridad OT.
La emergencia por la fuga en el ducto de gas natural de Camisea, en marzo de 2026, no se originó en un ciberataque, pero mostró lo sensible que es la cadena: según la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), alrededor de mil empresas industriales se vieron afectadas.En este contexto, la ciberseguridad OT es también un factor de continuidad productiva: no se limita a proteger información, sino que busca reducir interrupciones, preservar procesos esenciales y minimizar los tiempos de inactividad.
Según el Foro Económico Mundial, el 65% de las grandes empresas identifica las vulnerabilidades de terceros y de la cadena de suministro como su principal desafío en ciberseguridad, frente al 54% registrado en 2025. Reducir este riesgo requiere adoptarcontroles comunes,gestionar los accesos de terceros y extender las prácticas de seguridad a proveedores y contratistas.
El mismoinforme advierte que solo el 20% de las organizaciones con entornos industriales cuenta con equipos dedicados a la seguridad OT, y apenas el 16% reporta estos temas a su directorio.Estas cifras evidencian la necesidad de incorporar la ciberseguridad industrial en las decisiones de gestión y no limitarla a los equipos técnicos.
“La seguridad OT exige que operaciones, TI, producción y riesgos hablen un mismo lenguaje. No se trata de multiplicar las reglas, sino de crear una cultura en la que la protección y la prevención formen parte del valor y la resiliencia sea una medida de liderazgo. Para un país cuya competitividad depende de que sus minas, centrales y plantas no se detengan, esa cultura ya no es opcional”, concluye Medina.



