Las enfermedades transmitidas por alimentos son una de las causas más frecuentes de consulta en salas de emergencia, especialmente después de cenas, reuniones y celebraciones. “Desde la perspectiva de urgencias, estas enfermedades pueden escalar muy rápido”, advierte el especialista consultado. Los alimentos perecederos no deben permanecer fuera de refrigeración más de dos horas, o solo una hora cuando la temperatura ambiente supera los 32 °C, ya que en ese periodo las bacterias comienzan a multiplicarse de forma acelerada.
El recalentamiento inadecuado de proteínas es otro factor de riesgo común. “Las carnes poco cocidas o mal recalentadas son una causa recurrente de visitas a urgencias por infecciones como Salmonella y Campylobacter”, señala el médico. Para reducir estos riesgos, se recomienda recalentar completamente los alimentos: pollo y pavo a 74 °C; carne de cerdo y res a 63 °C en cortes enteros y 71 °C en carne molida; y mariscos a 63 °C. Durante las reuniones, los alimentos calientes deben mantenerse a 60 °C o más y los fríos a 4 °C o menos.
El consumo de sobras mal almacenadas también representa un peligro significativo. En los servicios de urgencias se atienden casos de gastroenteritis severa, deshidratación e incluso sepsis causadas por bacterias como Listeria o Clostridium perfringens. “Refrigerar las sobras a tiempo, almacenarlas correctamente y consumirlas en un máximo de tres a cuatro días es clave para prevenir complicaciones”, explica el especialista, quien también advierte sobre la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos.
Finalmente, los expertos recomiendan no confiar únicamente en la apariencia de la comida. Olores inusuales, textura viscosa, cambios de color, presencia de moho o burbujeo inesperado son señales claras de que el alimento ya no es seguro. “En urgencias vemos casos graves por sobras que parecían estar bien”, concluye el médico. Ante cualquier duda, la recomendación es clara: no probar el alimento y desecharlo.

